El viento derriba el catafalco de Sagrada Familia durante la Ofrenda de Flores

El faro que debía guiar se desmoronó en el camino
La Santa Faz, representada como símbolo de orientación espiritual, cayó durante la Ofrenda de Flores.

En el corazón de las Hogueras de Alicante 2026, el viento se convirtió en protagonista involuntario cuando rachas de hasta 50 km/h derribaron el catafalco de la comisión Sagrada Familia durante la Ofrenda de Flores. Era la primera vez que esta comisión construía una pieza así —un faro coronado por la Santa Faz, símbolo de guía espiritual— y la fragilidad de lo efímero se impuso sobre la ilusión de lo permanente. La decisión de retirar la estructura antes que arriesgar al cortejo habla de una sabiduría antigua: hay momentos en que ceder es la forma más honesta de continuar.

  • Rachas de viento de hasta 50 km/h sacudieron Alicante durante la tarde del domingo, poniendo en jaque varios monumentos festivos en plena Ofrenda de Flores.
  • El catafalco de Sagrada Familia —un faro de madera, cartón y flores blancas con la Santa Faz en su cúspide— se desmoronó ante foguerers y espectadores en la avenida de Alfonso el Sabio.
  • Era la primera vez que la comisión se aventuraba a construir un catafalco para la Ofrenda, lo que convirtió el derrumbe en un golpe especialmente duro para quienes habían volcado ilusión y simbolismo en cada detalle.
  • Los comisionados intentaron recolocar la estructura para seguir el recorrido, pero la seguridad del cortejo se impuso y decidieron retirarla antes de que causara daños mayores.
  • El monumento de San Blas Bajo también sufrió desperfectos ese mismo día, recordando que la meteorología es siempre un factor impredecible en las fiestas alicantinas.

El domingo por la tarde, mientras las Hogueras de Alicante 2026 vivían uno de sus momentos más simbólicos, el viento impuso su propio guion. En la avenida de Alfonso el Sabio, la comisión Sagrada Familia vio cómo su catafalco —una gran estructura de madera y cartón portada en procesión por ocho comisionados— perdía estabilidad y se venía abajo ante la mirada de foguerers y espectadores. Las rachas alcanzaban los 50 kilómetros por hora en distintos puntos de la ciudad, aunque el ritmo del propio desfile también contribuyó al derrumbe.

El golpe fue especialmente duro porque era la primera vez que la comisión se atrevía a elaborar un catafalco para la Ofrenda de Flores a la Virgen del Remedio. La pieza representaba un faro adornado con flores blancas, con la imagen de la Santa Faz —la reliquia más venerada de Alicante— ocupando el lugar de la linterna que guía a los navegantes. El mensaje era luminoso: la Santa Faz orienta a los vecinos y foguerers en su camino espiritual y cotidiano.

Cuando la estructura comenzó a ceder, los integrantes intentaron recolocarla para continuar. Pero la seguridad del cortejo pesó más que la persistencia, y decidieron retirar el catafalco para evitar daños mayores. No fue la única víctima del viento: el monumento de San Blas Bajo también sufrió desperfectos ese día. Sagrada Familia tendrá que esperar a otro año para que su faro de flores encuentre el camino sin obstáculos.

El domingo por la tarde, mientras las Hogueras de Alicante 2026 llegaban a uno de sus momentos más simbólicos, el viento tomó una decisión distinta. En la avenida de Alfonso el Sabio, la comisión Sagrada Familia vio cómo su catafalco —una estructura de madera y cartón de grandes dimensiones que ocho comisionados llevaban en procesión— se desmoronaba ante la mirada de foguerers y espectadores. Las rachas alcanzaban los 50 kilómetros por hora en distintos puntos de la ciudad, según los registros de la Asociación Valenciana de Meteorología, y el viento no fue el único culpable: el ritmo del desfile mismo contribuyó a que la estructura perdiera estabilidad.

Para Sagrada Familia, el golpe fue especialmente duro. Era la primera vez que la comisión se atrevía a elaborar un catafalco para la Ofrenda de Flores a la Virgen del Remedio, y habían invertido ilusión y simbolismo en cada detalle. La composición representaba un faro decorado con flores blancas, con la imagen de la Santa Faz —la reliquia más venerada de Alicante— ocupando el lugar donde habitualmente brilla la linterna que guía a los navegantes. El mensaje era claro: la Santa Faz ilumina y orienta a los vecinos y foguerers en su camino, tanto espiritual como literal.

Cuando la estructura comenzó a ceder durante uno de los movimientos del recorrido, los integrantes de la comisión intentaron recolocarla para continuar. Pero la seguridad del cortejo pesó más que la persistencia. Decidieron retirar el catafalco para evitar daños mayores y garantizar que nadie resultara herido. No fue la única víctima del viento ese domingo: el monumento de San Blas Bajo también sufrió daños, recordando que en las Hogueras de Alicante, la meteorología es siempre un factor impredecible.

Lo que quedó en la avenida Alfonso el Sabio fue una lección sobre la fragilidad de las creaciones más ambiciosas, incluso cuando están cargadas de significado y construidas con cuidado. Sagrada Familia tendrá que esperar a otro año para que su faro de flores encuentre el camino sin obstáculos.

La comisión intentó recolocar el catafalco pero finalmente optó por retirarlo para evitar nuevos daños y garantizar la seguridad del cortejo
— Descripción de los hechos durante la Ofrenda de Flores
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Cómo se siente una comisión cuando su primer catafalco cae en medio del desfile?

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Es una mezcla de frustración y alivio. Habían pensado en cada detalle —la Santa Faz como faro, las flores blancas— y de repente el viento lo decide todo. Pero al menos priorizaron la seguridad.

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¿Por qué un faro? ¿Qué tiene que ver eso con Alicante?

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La Santa Faz es la reliquia más importante de la ciudad. Representarla como un faro que guía a los navegantes es una forma de decir que esa imagen sagrada también orienta la vida de los alicantinos. Es poesía religiosa hecha con cartón y flores.

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Ocho personas llevaban esa estructura. ¿Qué pasó exactamente cuando cayó?

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El viento golpeaba a 50 kilómetros por hora, y el movimiento del desfile mismo desestabilizó la estructura. No fue un momento de negligencia, sino una tormenta perfecta: viento fuerte más ritmo de procesión más una creación ambiciosa.

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¿Intentaron salvarla?

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Sí, trataron de recolocarla mientras avanzaban. Pero vieron que era demasiado arriesgado. Mejor retirarla que arriesgar a alguien o que se rompiera completamente.

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¿Volverán a intentarlo el próximo año?

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Probablemente. Las comisiones de Hogueras no se rinden fácilmente. Pero esta vez aprendieron que el viento de Alicante no respeta ni siquiera las creaciones más simbólicas.

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