Durante décadas, la tecnología fue señalada como amenaza para la mente envejecida; ahora, un metaanálisis de gran escala publicado en Nature Human Behaviour invierte esa narrativa. Más de 411.000 personas mayores de 50 años en 57 países revelan que quienes usan activamente dispositivos digitales tienen un 58% menos de riesgo de deterioro cognitivo, no porque la pantalla sea mágica, sino porque el acto de aprender, conectar y resolver en el mundo digital mantiene vivo el músculo más esencial del ser humano.