El ultimátum de Trump abre una oportunidad para negociar la paz en Gaza

Aproximadamente 70.000 víctimas mortales en Gaza, incluyendo mujeres y niños, además de rehenes israelíes secuestrados hace dos años.
Las bombas deben dejar de matar inocentes antes de que cualquier otra cosa sea posible
El primer paso en las negociaciones de Gaza no es la paz política, sino el cese del fuego y la devolución de rehenes.

Dos años después del ataque de Hamás que desencadenó una de las crisis humanitarias más graves del siglo, con cerca de setenta mil muertos en Gaza, la presión de Trump ha logrado lo que la diplomacia no pudo: sentar a ambas partes en una misma mesa en Egipto. No es la paz, sino su umbral más básico — el reconocimiento de que los civiles no deben seguir muriendo y que los rehenes deben volver a casa. La historia enseña que incluso los enemigos más irreconciliables han encontrado el camino hacia la convivencia, aunque ese camino comience con un solo paso forzado.

  • Tras dos años de bombardeos ininterrumpidos y negociaciones fallidas, el ultimátum de Trump ha roto el estancamiento y obligado a Israel y Hamás a enviar representantes a Egipto.
  • Cerca de setenta mil personas han muerto en Gaza, la mayoría civiles, en lo que se ha convertido en una de las catástrofes humanitarias más graves del siglo XXI.
  • Los rehenes israelíes secuestrados el 7 de octubre de 2023 siguen sin aparecer, y su devolución — vivos o muertos — es una de las demandas centrales sobre la mesa.
  • Lo que se negocia no es una solución política definitiva, sino lo más elemental: un cese al fuego y el fin de la muerte de inocentes.
  • La puerta que parecía sellada se ha entreabierto, pero lo que ocurra en las próximas semanas decidirá si permanece abierta o se cierra de golpe.

Hace dos años, el 7 de octubre, Hamás lanzó un ataque que transformó la región: israelíes fueron asesinados y otros arrastrados como rehenes hacia Gaza. La respuesta de Israel fue inmediata y devastadora, y en veinticuatro meses de bombardeos continuos, cerca de setenta mil personas han muerto en la Franja — civiles en su mayoría, mujeres y niños entre ellos.

Durante todo ese tiempo, el conflicto pareció irresoluble. Las negociaciones fracasaban una y otra vez. Pero esta semana algo cambió: Trump emitió un ultimátum a Netanyahu y a Hamás que no fue una petición diplomática sino una exigencia. Y funcionó lo suficiente para que ambas partes enviaran representantes a Egipto.

Lo que está sobre la mesa es elemental pero urgente: detener los bombardeos, salvar vidas civiles, devolver a los rehenes a sus familias. No es la paz definitiva ni la solución de dos Estados — eso parece aún lejano tras tanto derramamiento de sangre. Es apenas el primer escalón, el más básico, sin el cual ningún otro paso es posible.

La historia ofrece un espejo incómodo pero esperanzador. Europa, hoy símbolo de cooperación, nació de guerras que también parecían irreconciliables. Enemigos mortales aprendieron a convivir, a construir instituciones comunes. No ocurrió de la noche a la mañana, pero ocurrió. Lo que se decide ahora en Egipto es si Gaza e Israel pueden siquiera alcanzar ese primer peldaño — y si la puerta que Trump ha entreabierto permanecerá abierta.

Hace dos años, el 7 de octubre, Hamás lanzó un ataque que cambió el curso de la región. Israelíes fueron asesinados brutalmente y otros fueron arrastrados como rehenes hacia Gaza. La respuesta fue inmediata y devastadora. Israel abrió fuego sobre la Franja con una intensidad que no ha cesado en veinticuatro meses. Hoy, cerca de setenta mil personas han muerto en Gaza—civiles en su mayoría, mujeres y niños entre ellos—en lo que se ha convertido en una de las crisis humanitarias más graves del siglo.

Durante dos años, el conflicto ha parecido irresoluble. Las negociaciones fracasaban. Los bombardeos continuaban. Los rehenes seguían desaparecidos. Pero esta semana algo se movió. Trump, quien regresa a la Casa Blanca con una agenda de política exterior agresiva, emitió un ultimátum tanto a Netanyahu como a Hamás. No fue una petición diplomática. Fue una exigencia. Y funcionó, al menos lo suficiente para que ambas partes enviaran representantes a Egipto.

Lo que está sobre la mesa ahora es elemental pero urgente: que cesen los bombardeos, que dejen de morir civiles inocentes, que los rehenes—vivos o muertos—sean devueltos a sus familias. No es la paz definitiva. No es la solución política de dos Estados que parecería imposible después de tanto derramamiento de sangre. Es el primer paso. El más básico. El que debe ocurrir antes de que cualquier otra cosa sea posible.

La historia ofrece un espejo extraño aquí. Europa, el continente que hoy representa la estabilidad y la cooperación, nació de las cenizas de guerras que parecían igualmente irreconciliables. Después de la Segunda Guerra Mundial, enemigos mortales aprendieron a convivir, a construir instituciones comunes, a elegir la negociación sobre la venganza. No sucedió de la noche a la mañana. Tomó décadas. Pero sucedió.

Lo que está en juego en Egipto ahora es si Gaza y Israel pueden siquiera llegar al primer escalón de ese camino. Si pueden acordar que los civiles no deben morir. Si pueden devolver a los desaparecidos. Si pueden, en otras palabras, reconocer que hay un límite a lo que la guerra puede justificar. El ultimátum de Trump ha abierto una puerta que parecía cerrada. Lo que suceda en las próximas semanas determinará si esa puerta permanece abierta o si vuelve a cerrarse de golpe.

El primer paso es lograr que las bombas dejen de matar a inocentes y que los rehenes, vivos o muertos, sean devueltos
— Análisis del conflicto
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué ahora? ¿Qué cambió para que Trump pudiera lograr en días lo que otros no consiguieron en dos años?

Model

Trump no negocia como los diplomáticos tradicionales. No busca consenso. Presiona. Y tiene palancas que otros no tienen—acceso directo a Netanyahu, influencia sobre los aliados de Hamás. Pero también, honestamente, ambas partes estaban agotadas. Dos años de guerra sin fin no lleva a la victoria. Lleva al colapso.

Inventor

¿Cree que este ultimátum es genuino o es teatro político?

Model

Probablemente ambas cosas. Trump necesita una victoria diplomática. Pero eso no significa que no sea real. La presión funciona. Los representantes están en Egipto. Las conversaciones están sucediendo. Eso es más de lo que teníamos hace una semana.

Inventor

¿Qué pasa si fracasan estas negociaciones?

Model

Entonces volvemos a donde estábamos. Más bombardeos. Más muertes. Más rehenes desaparecidos. Pero al menos ahora sabemos que existe una alternativa. Eso cambia algo psicológicamente, incluso si las negociaciones colapsan.

Inventor

¿Es realista esperar que dos Estados convivan después de esto?

Model

No es realista esperar que suceda mañana. Pero la historia muestra que lo imposible puede volverse posible si hay suficiente tiempo y suficiente voluntad. El primer paso es detener las bombas. Todo lo demás viene después.

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