En un mercado donde la incertidumbre financiera podría paralizar decisiones, los compradores españoles han elegido una respuesta distinta: la certeza. Con el euríbor alcanzando sus cotas más altas en casi dos años, el 88% de las hipotecas formalizadas en julio fueron a tipo fijo, según datos de Trioteca. Este giro no responde al pánico ni a la especulación, sino a una madurez colectiva forjada tras años de volatilidad, donde la tranquilidad de una cuota predecible vale más que la promesa de un primer año más barato.