Experta en longevidad: el ser humano puede vivir más de 120 años si cambia sus hábitos

Tenemos capacidad biológica para llegar a esas edades, pero nos estamos saboteando
Del Valle resume la paradoja central: nuestro cuerpo puede vivir más de un siglo, pero nuestros hábitos nos lo impiden.

Desde tiempos antiguos, la humanidad ha buscado en sus ancestros y en su sangre la clave de una vida larga. Beatriz del Valle, experta en longevidad, propone una inversión de esa mirada: el cuerpo humano tiene capacidad biológica para alcanzar los 110 o 120 años, pero son los hábitos modernos —el sedentarismo, el sueño fragmentado, la alimentación ultraprocesada— los que truncan ese potencial. No es el destino escrito en los genes lo que nos limita, sino el entorno que hemos construido y las elecciones que hacemos cada día dentro de él.

  • La experta advierte que vivimos en un entorno 'obesogénico e inflamatorio' diseñado, sin quererlo, para acortar la vida.
  • El sueño, descrito como un pilar fundamental de la longevidad, está siendo sacrificado en nombre de la productividad en sociedades que glorifican el agotamiento.
  • Millones de personas pasan la mayor parte del día sentadas, sin luz natural ni movimiento, en una rutina que del Valle califica de 'desastre silencioso'.
  • Frente a este diagnóstico, la experta no ofrece fatalismo sino agencia: cada persona puede elegir conscientemente hábitos más coherentes con lo que su organismo necesita para prosperar.

Beatriz del Valle defiende una tesis que incomoda al sentido común: los genes no son el destino. Esta experta en longevidad sostiene que el cuerpo humano tiene capacidad biológica real para superar los cien años, y que alcanzar los 110 o incluso los 120 es viable si se dan las condiciones adecuadas. La ciencia y la tecnología ya están disponibles. Lo que falta es el cambio de hábitos.

Su diagnóstico sobre la sociedad moderna es severo. Describe el entorno actual como 'obesogénico e inflamatorio': las ciudades, los trabajos y las rutinas cotidianas empujan de forma casi automática hacia comportamientos que contradicen lo que el cuerpo necesita. La alimentación ultraprocesada, la cultura del trabajo sin límites y el ritmo frenético del día a día conspiran para dañar la salud de manera silenciosa.

Entre los factores que más erosionan la longevidad, del Valle destaca el sueño —'un pilar muy potente completamente distorsionado'— y el sedentarismo. Describe la jornada típica de muchas personas: levantarse de noche, desplazarse sin moverse, pasar ocho o diez horas sentado y regresar a casa sin haber respirado apenas aire libre. Para quien estudia cómo vivir más años con salud, esa rutina es una forma lenta de autosabotaje.

Sin embargo, su mensaje no es una condena. Del Valle deja abierta una invitación: la longevidad no es una lotería genética, sino el resultado de decisiones conscientes. La pregunta que plantea no es si podemos vivir más, sino si estamos dispuestos a elegirlo.

Beatriz del Valle sostiene una tesis que desafía la creencia común: los genes no son el destino. Según esta experta en longevidad, el cuerpo humano posee una capacidad biológica genuina para superar ampliamente los cien años de vida. No solo eso. Considera que alcanzar los 110, 115 o incluso 120 años es perfectamente viable si se cumplen ciertas condiciones. Los avances científicos y tecnológicos están ahí. Lo que falta es el cambio de hábitos.

Esta perspectiva se alinea con una corriente creciente entre especialistas que rechazan el determinismo genético. La longevidad, argumentan, depende mucho más del estilo de vida y del entorno que de la herencia. Del Valle es clara en su diagnóstico: tenemos la capacidad biológica, pero nos estamos saboteando a nosotros mismos. El obstáculo principal no reside en nuestro código genético, sino en el contexto en el que hemos decidido vivir.

La sociedad moderna, en su análisis, ha construido un escenario casi perfecto para la autodestrucción lenta. Describe el entorno actual como "obesogénico e inflamatorio", un término que captura cómo nuestras ciudades, nuestros trabajos y nuestras rutinas empujan naturalmente hacia comportamientos que contradicen lo que nuestro cuerpo necesita. La alimentación ultraprocesada, la cultura del trabajo sin límites, el ritmo frenético del día a día: todo conspira para que adoptemos patrones que dañan nuestra salud sin que muchos seamos plenamente conscientes de ello.

Del Valle identifica varios factores específicos que erosionan las posibilidades de envejecer bien. El sueño ocupa un lugar central en su análisis. Lo describe como "un pilar muy potente" que está "completamente distorsionado". Pregunta cuántas personas realmente duermen las horas que necesitan con la calidad que el cuerpo exige. Es una pregunta que toca un nervio: en una sociedad que celebra la privación de sueño como signo de productividad, pocos se detienen a considerar que estamos saboteando uno de los pilares fundamentales de la longevidad.

Otro aspecto que le preocupa profundamente es el sedentarismo. Describe una jornada tipo que se ha vuelto demasiado común: despertar cuando aún es de noche, trasladarse en coche o transporte público, pasar ocho o diez horas sentado en una oficina, regresar a casa sin haber estado apenas al aire libre. Es una vida que minimiza el movimiento, que confina el cuerpo a posiciones estáticas durante la mayor parte del día. Para alguien que estudia cómo vivimos más años con salud, esta rutina es un desastre silencioso.

Pero del Valle no presenta esto como una sentencia inevitable. Su mensaje contiene una invitación implícita: cada persona puede decidir si continúa dentro de estos patrones destructivos o si toma el control de su propio bienestar. La pregunta que deja flotando es si adoptaremos hábitos más coherentes con lo que nuestro organismo realmente necesita. No es una cuestión de genes. Es una cuestión de elección.

El ser humano puede vivir más de 100 años. Sin duda
— Beatriz del Valle, experta en longevidad
Tenemos capacidad biológica para llegar a esas edades, pero nos estamos empeñando en autodestruirnos
— Beatriz del Valle
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué insiste tanto en que la genética no es el factor determinante? ¿No tenemos evidencia de que algunos viven más que otros simplemente por herencia?

Model

Claro que la genética importa, pero no es lo que creemos que es. Es más como una puerta que se abre o se cierra según cómo vivamos. Dos personas con genes idénticos pueden tener vidas completamente distintas si sus hábitos son diferentes.

Inventor

Menciona un entorno "obesogénico e inflamatorio". ¿Qué significa exactamente eso en la práctica?

Model

Significa que todo a nuestro alrededor nos empuja hacia la enfermedad sin que tengamos que hacer nada. La comida disponible es ultraprocesada. Los trabajos nos mantienen sentados. Las ciudades están diseñadas para que uses coche. Es como nadar contra la corriente, pero la corriente está ganando.

Inventor

El sueño parece ser su obsesión. ¿Por qué es tan crítico para la longevidad?

Model

Porque es cuando el cuerpo se repara. Es cuando el cerebro limpia sus desechos, cuando se consolidan los recuerdos, cuando se regeneran las células. Si duermes mal o poco, estás literalmente impidiendo que tu cuerpo funcione como fue diseñado.

Inventor

¿Y si alguien vive en una ciudad grande, trabaja en una oficina, no puede cambiar eso fácilmente?

Model

No digo que sea fácil. Pero hay decisiones dentro de esas limitaciones. Puedes caminar en lugar de conducir. Puedes levantarte cada hora. Puedes dormir mejor aunque sea en una ciudad ruidosa. No es todo o nada.

Inventor

¿Realmente cree que alguien puede llegar a 120 años?

Model

Con los avances que tenemos ahora, sí. Pero no si seguimos viviendo como vivimos. Necesitaría cambios profundos en cómo comemos, cómo dormimos, cómo nos movemos. Es posible biológicamente. La pregunta es si estamos dispuestos.

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