China lanza satélite START para estudiar asteroide Apofis en su máximo acercamiento a Tierra

Un asteroide en el laboratorio sin los riesgos
La aproximación de Apofis en 2029 ofrece una oportunidad única para la investigación científica sin peligro de impacto.

En abril de 2029, el asteroide Apofis rozará la Tierra a apenas 32.000 kilómetros, una distancia que en la escala cósmica equivale a un susurro. La humanidad, lejos de contemplar ese instante con temor, ha decidido convertirlo en un laboratorio sin precedentes: agencias espaciales y universidades de tres continentes preparan misiones que, juntas, compondrán el retrato más completo jamás trazado de un asteroide potencialmente peligroso. Es la primera vez que la ciencia planetaria puede estudiar, antes y después, cómo las fuerzas de la Tierra moldean un cuerpo que algún día podría cruzar nuestro camino.

  • La ventana es irrepetible: Apofis no volverá a acercarse tanto en siglos, y cada misión que llegue tarde o con presupuesto insuficiente perderá para siempre datos que podrían redefinir la defensa planetaria.
  • La carrera no es solo científica sino también institucional: NASA, ESA, Japón y China compiten y colaboran simultáneamente, mientras propuestas europeas más pequeñas luchan por financiación antes de que se cierre la ventana de lanzamiento.
  • START, el satélite universitario chino de 2,8 millones de dólares, desafía el modelo tradicional al operar completamente fuera de los canales estatales, demostrando que la exploración de asteroides ya no es monopolio de las grandes agencias.
  • El verdadero experimento científico ocurrirá en el asteroide mismo: las fuerzas de marea terrestres deformarán la superficie de Apofis durante el sobrevuelo, y solo tener observaciones antes y después permitirá medir ese cambio en tiempo real.
  • Para 2029, al menos media docena de sondas apuntarán sus instrumentos hacia un objeto de 450 metros, convirtiendo a Apofis en el asteroide más estudiado de la historia y en un ensayo general para futuros escenarios de impacto.

El 13 de abril de 2029, el asteroide 99942 Apofis pasará a 32.000 kilómetros de la Tierra, más cerca que algunos satélites de comunicaciones aunque sin riesgo de impacto. Esa proximidad extraordinaria ha desencadenado una respuesta científica global: agencias espaciales de todo el mundo preparan misiones para estudiar el asteroide en el momento exacto de su máxima aproximación.

La NASA enviará OSIRIS-APEX, la sonda OSIRIS-REx rebautizada, que llegará tras el sobrevuelo. La ESA desplegará RAMSES para observar el asteroide antes de que alcance su punto más cercano, y junto a ella viajará la sonda japonesa DESTINY+. El contraste temporal es deliberado: los científicos esperan que las fuerzas de marea terrestres alteren la superficie de Apofis durante el encuentro, y disponer de imágenes previas y posteriores permitirá medir ese cambio con precisión.

China participa con una apuesta inusual. La Universidad de Tsinghua desarrolla START, un satélite de 200 kilogramos y apenas 2,8 millones de dólares de presupuesto, que se lanzará en 2028 a bordo de un cohete comercial Zhuque 3. La trayectoria es elegante: el satélite ascenderá desde una órbita baja durante 200 días usando motores iónicos de xenón hasta alcanzar los 31.600 kilómetros de apogeo justo cuando Apofis pase. Si todo funciona, START sobrevolará el asteroide a solo 7 kilómetros de distancia y durante dos horas mantendrá sus instrumentos apuntando hacia él mediante navegación autónoma. Lo más llamativo no es su tecnología sino su independencia: el proyecto opera completamente al margen de la agencia espacial estatal china y de los cohetes gubernamentales.

Europa ha generado además un ecosistema de propuestas complementarias: la italiana ATENA, el cubesat CASPER de 70 kilogramos con propulsión solar eléctrica, y el cubesat Satis, entre otras. La propia misión RAMSES desplegará dos cubesats en Apofis, uno de ellos desarrollado por la empresa española Emxys, diseñado para posarse en la superficie del asteroide. Cuando llegue abril de 2029, Apofis será el objeto celeste más observado en la historia de la astronomía, y su encuentro con la Tierra habrá servido de ensayo general para la defensa planetaria.

El 13 de abril de 2029, el asteroide 99942 Apofis pasará a tan solo 32 000 kilómetros de la Tierra. Para ponerlo en perspectiva: eso es más cerca que la órbita de algunos satélites de comunicaciones, pero lo suficientemente lejos para que no haya riesgo de impacto. Este acercamiento extraordinario ha convertido a Apofis en un objetivo científico de primer orden, y agencias espaciales de todo el mundo están preparando misiones para estudiarlo en el momento de máxima aproximación.

La NASA y la Agencia Espacial Europea ya tienen sus propuestas principales en marcha. La sonda OSIRIS-APEX, que es en realidad la misión OSIRIS-REx rebautizada, llegará después del máximo acercamiento. La ESA, por su parte, enviará RAMSES, que estudiará el asteroide antes de que alcance su punto más cercano a nuestro planeta. Este detalle del timing es crucial: los científicos esperan que las fuerzas de marea terrestre modifiquen la superficie de Apofis durante el encuentro, así que tener observaciones antes y después permitirá medir exactamente cómo cambia el asteroide. Una tercera sonda japonesa, DESTINY+, viajará junto a RAMSES en el mismo lanzador.

Pero hay espacio para más. China está desarrollando una misión de bajo coste que aprovechará esta ventana de oportunidad de una manera mucho más modesta. Se llama START, acrónimo de Student-led Threatening Asteroid Reconnaissance of Tsinghua, y es un satélite de apenas 200 kilogramos concebido por la Universidad de Tsinghua. El presupuesto es ajustado: 2,8 millones de dólares. El plan es lanzarlo a principios de 2028 mediante un cohete comercial Zhuque 3 de la empresa LandSpace, probablemente compartiendo carga con satélites de las megaconstelaciones chinas Qianfan o Guowang.

La trayectoria de START es ingeniosa en su sencillez. El satélite comenzará en una órbita de 1000 kilómetros de altitud con una inclinación de 55 grados. Desde allí, usará motores iónicos de xenón para elevarse gradualmente durante aproximadamente 200 días, alcanzando un apogeo de 31 600 kilómetros justo a tiempo para el encuentro con Apofis. Si todo sale según lo planeado, START pasará a solo 7 kilómetros del asteroide mientras este se desplaza a una velocidad relativa de 8,74 kilómetros por segundo. Durante unas dos horas, el satélite usará navegación autónoma para mantener sus cámaras e instrumentos apuntando hacia Apofis, capturando datos científicos de un objeto que mide aproximadamente 450 por 170 metros.

Lo que hace notable a START no es su sofisticación científica, que será limitada, sino su modelo operativo. El proyecto está siendo desarrollado completamente al margen de los canales tradicionales del programa espacial chino. No está bajo el control de CASC, la corporación estatal de lanzadores, ni de la CNSA, la agencia espacial oficial, ni siquiera de la Academia China de Ciencias. Es un esfuerzo universitario que usa un lanzador comercial en lugar de un cohete gubernamental de la serie Larga Marcha. El proyecto fue presentado oficialmente en abril de 2025, y la construcción debe comenzar en septiembre de 2026 para tener el satélite listo en septiembre de 2027.

Apofis ha generado un ecosistema completo de propuestas científicas. Europa ha sido particularmente prolífica. Hay una propuesta italiana llamada ATENA que buscaría acercarse antes del sobrevuelo para complementar a OSIRIS-APEX. Existe también Satis, un cubesat europeo, y CASPER, una sonda francesa de 70 kilogramos equipada con propulsión solar eléctrica. Hace unos años circuló una propuesta llamada RA, un satélite de 180 kilogramos que también habría usado propulsión solar eléctrica. Incluso había una misión llamada APOSSUM diseñada para recoger muestras del asteroide, aunque finalmente fue descartada.

La ESA ha confirmado que su misión RAMSES desplegará dos cubesats en Apofis, uno de ellos desarrollado por la empresa española Emxys, que se posará en la superficie del asteroide. Cada una de estas iniciativas, desde la ambiciosa OSIRIS-APEX hasta la modesta START, representa una oportunidad única: estudiar de cerca un asteroide potencialmente peligroso en el momento exacto en que se acerca más a nosotros. Para 2029, Apofis será el asteroide más observado en la historia de la astronomía.

START es una misión de bajo coste que destaca por operar al margen de los cauces tradicionales del programa espacial chino
— Descripción del proyecto en fuentes oficiales
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué tanto interés en Apofis si no va a impactar contra la Tierra?

Model

Precisamente porque no va a impactar. Ese acercamiento de 32 000 kilómetros es una oportunidad científica que no volverá a ocurrir en décadas. Es como tener un asteroide en el laboratorio sin los riesgos.

Inventor

Entiendo. Pero ¿por qué China lanza su propio satélite si ya hay misiones de NASA y ESA?

Model

START es diferente. Es barato, rápido de desarrollar, y demuestra que no necesitas ser una agencia espacial tradicional para contribuir. Una universidad china lo hace con 2,8 millones de dólares.

Inventor

¿Qué tan cerca pasará START del asteroide?

Model

A solo 7 kilómetros. Eso es lo suficientemente cerca para obtener imágenes detalladas, pero lo suficientemente lejos para no necesitar maniobras complicadas. El satélite se acercará durante unas dos horas.

Inventor

¿Y si falla la navegación autónoma?

Model

Entonces START simplemente pasará de largo sin recopilar datos. Pero el riesgo es bajo porque la trayectoria está bien calculada. Es una misión sencilla precisamente porque no intenta hacer demasiado.

Inventor

¿Qué hace que START sea tan diferente del programa espacial chino tradicional?

Model

Que no está controlada por CASC ni por la agencia oficial. Es una universidad usando un lanzador comercial privado. Representa una nueva forma de hacer espacio en China, fuera de las estructuras estatales.

Inventor

¿Entonces Apofis será estudiado desde múltiples ángulos?

Model

Exactamente. RAMSES antes del acercamiento, OSIRIS-APEX después, START durante, y varios cubesats europeos en la superficie. Nunca hemos observado un asteroide de esta manera.

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