En Santo Domingo, la delegación salvadoreña encontró por fin su lugar en el podio de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, cosechando cuatro medallas en un solo día a través del tiro con arco, el bádminton y el judo. Es el tipo de momento que recuerda que el deporte, más allá de la competencia, es una forma en que las naciones pequeñas afirman su presencia en el mundo. El Salvador, con 239 atletas en juego, no solo celebra el metal ganado, sino la promesa de lo que aún puede venir.