Construir sistemas de IA desde cero, con datos y contextos locales
En el cruce entre la ambición nacional y la revolución tecnológica global, El Salvador ha sumado a Randy Lewis —exdirectivo de NVIDIA con más de dos décadas de experiencia— a la junta asesora de su Agencia Nacional de Inteligencia Artificial. El pequeño país centroamericano, que ya posee procesadores de última generación y una base de datos de un millón de perfiles sintéticos, avanza con determinación hacia un lugar protagónico en el mapa latinoamericano de la IA. Su apuesta no es solo tecnológica: es una declaración sobre quién tiene el derecho de dar forma al futuro digital de la región.
- La carrera por liderar la inteligencia artificial en América Latina se acelera, y El Salvador entra a competir con credenciales sorprendentes para un país de seis millones de habitantes.
- La incorporación de Randy Lewis, con 20 años en NVIDIA, convierte lo que era una estrategia local en una operación con conexiones directas al núcleo del poder tecnológico mundial.
- La base de datos de un millón de ciudadanos virtuales y los procesadores B300 ya instalados revelan que El Salvador no está improvisando: está construyendo una infraestructura de IA diseñada para durar.
- La Estrategia Nacional de IA 2026, respaldada por la UNESCO, pone cifras concretas sobre la mesa: hasta $1,229 millones anuales en valor económico si la adopción es ética y sostenida.
- Mientras otros gobiernos de la región aún debaten regulación, El Salvador ya tiene ley, agencia, hardware y ahora talento ejecutivo de clase mundial —una ventaja que podría ser difícil de revertir.
El Salvador ha incorporado a Randy Lewis, exejecutivo senior de NVIDIA con más de veinte años en la industria, a la junta asesora de su Agencia Nacional de Inteligencia Artificial. Lewis orientará la construcción de infraestructura de hardware, el despliegue de sistemas de procesamiento a gran escala y la consolidación de alianzas con socios tecnológicos globales. Su llegada representa un paso más en la estrategia del país por convertirse en el polo regional de referencia en inteligencia artificial.
La relación con NVIDIA tiene raíces concretas: en 2025, El Salvador se convirtió en el primer país centroamericano en adquirir procesadores NVIDIA B300 para su Laboratorio Nacional de IA. Este mes, ambas partes presentaron conjuntamente una base de datos de un millón de perfiles sintéticos —ciudadanos virtuales creados digitalmente— destinados a entrenar y evaluar algoritmos con datos y contextos estrictamente locales.
El nombramiento de Lewis coincide con la presentación de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2026, elaborada con recomendaciones de la UNESCO. El documento proyecta que una adopción ética y responsable de la IA podría generar hasta $1,229 millones anuales en valor económico adicional para el país.
En materia regulatoria, El Salvador ya obtuvo la puntuación máxima en iniciativas legales sobre IA en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, respaldado por su Ley de Fomento de la Inteligencia Artificial. Mientras otros países de la región aún debaten cómo regular la tecnología, El Salvador ya cuenta con marco legal, agencia dedicada, infraestructura de cómputo y ahora experiencia ejecutiva de nivel mundial —una combinación que podría definir quién escribe las reglas del juego regional.
El Salvador acaba de incorporar a Randy Lewis, un exejecutivo de NVIDIA con más de veinte años de trayectoria en la industria, a la junta asesora de su Agencia Nacional de Inteligencia Artificial. Lewis llegará para orientar la construcción de infraestructura de hardware, el despliegue de sistemas de procesamiento a gran escala y la consolidación de vínculos con socios tecnológicos globales. Su nombramiento marca un paso más en la apuesta del país centroamericano por convertirse en un polo regional de desarrollo en inteligencia artificial.
La relación entre El Salvador y NVIDIA no es nueva. En 2025, el país se convirtió en el primero de Centroamérica en adquirir procesadores NVIDIA B300, máquinas de cómputo de última generación destinadas al Laboratorio Nacional de Inteligencia Artificial. Esa compra fue el primer movimiento visible de una estrategia más amplia: dotar al país de la capacidad técnica necesaria para entrenar y desplegar sistemas de IA diseñados específicamente para resolver problemas nacionales.
Este mes, El Salvador y NVIDIA presentaron conjuntamente una base de datos de un millón de perfiles sintéticos —ciudadanos virtuales creados digitalmente— que servirán como materia prima para entrenar y evaluar algoritmos de inteligencia artificial. El proyecto es ambicioso: no se trata simplemente de adoptar tecnología existente, sino de construir sistemas de IA desde cero, con datos y contextos locales.
La incorporación de Lewis ocurre en el mismo momento en que El Salvador presentó su Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2026. El documento fue elaborado con base en recomendaciones de la UNESCO y plantea un escenario económico potencial: si el país logra adoptar la inteligencia artificial de manera ética y responsable, podría generar hasta mil 229 millones de dólares anuales en valor económico adicional. Es una cifra que refleja cómo los gobiernos de la región ven la IA no como una curiosidad tecnológica, sino como un motor de crecimiento.
En el plano regulatorio, El Salvador ya ha avanzado. Obtuvo la puntuación máxima en iniciativas legales sobre inteligencia artificial en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, un reconocimiento respaldado por la Ley de Fomento de la Inteligencia Artificial que el país aprobó y por la creación misma de la ANIA. Mientras otros países de la región aún debaten cómo regular la tecnología, El Salvador ya tiene marco legal, agencia dedicada, infraestructura de cómputo y ahora acceso a experiencia de nivel mundial.
Lo que está en juego es claro: quién lidera el desarrollo de inteligencia artificial en América Latina. El Salvador, un país de poco más de seis millones de habitantes, está apostando a que la proximidad a la tecnología, la inversión en infraestructura y la colaboración con actores globales como NVIDIA pueden convertirlo en un referente regional. Lewis, con su experiencia en estrategia y relaciones comerciales, llega a ayudar a traducir esa ambición en realidad operativa.
Citas Notables
La experiencia de Lewis en estrategia de hardware, despliegue de clústeres de cómputo y relaciones con socios tecnológicos internacionales contribuirá al desarrollo de capacidad de procesamiento orientada a iniciativas nacionales de inteligencia artificial— Agencia Nacional de Inteligencia Artificial de El Salvador
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué un país pequeño como El Salvador invierte tanto en inteligencia artificial? ¿Qué gana realmente?
No es solo inversión por invertir. El Salvador ve la IA como una forma de saltar etapas de desarrollo. En lugar de esperar a que la tecnología madure en otros lugares, está construyendo capacidad propia desde ahora. Eso significa empleos, empresas nuevas, y la posibilidad de exportar soluciones de IA diseñadas localmente.
¿Y qué hace diferente a Randy Lewis? ¿Por qué traer a alguien de NVIDIA específicamente?
Lewis no trae solo conocimiento técnico. Trae relaciones. Cuando trabajas veinte años en NVIDIA, conoces a los actores clave de la industria global. Eso es oro puro para un país que quiere escalar rápido. Además, su experiencia en despliegue de infraestructura es exactamente lo que El Salvador necesita ahora.
Mencionan un millón de perfiles sintéticos. ¿Eso qué significa en la práctica?
Son datos de entrenamiento. Para que un sistema de IA funcione bien, necesita aprender de ejemplos. En lugar de usar datos de otros países, El Salvador está creando datos que reflejan su propia realidad: su economía, su demografía, sus problemas. Eso hace que los sistemas de IA que entrenes sean más útiles para El Salvador.
¿Cuál es el riesgo? ¿Qué podría salir mal?
El riesgo es que la inversión no se traduzca en resultados reales. Tener procesadores y datos es una cosa. Tener talento local que sepa qué hacer con ellos es otra. También está el riesgo geopolítico: depender mucho de NVIDIA y de socios externos puede limitar la autonomía.
¿Y esa cifra de mil 229 millones de dólares anuales? ¿Es realista?
Es una estimación de UNESCO, así que tiene credibilidad. Pero es un potencial, no una garantía. Depende de que El Salvador logre entrenar talento, atraer inversión, y crear empresas que realmente usen IA para resolver problemas. Es el escenario optimista.