En silencio y sin dolor, la grasa acumulada alrededor de los riñones deteriora lentamente la función renal de millones de chilenos que desconocen su condición. El llamado riñón graso, ligado a la obesidad, el sedentarismo y la diabetes tipo 2, afecta a una de cada diez personas en Chile y puede derivar en insuficiencia renal irreversible. La medicina dispone de herramientas simples para detectarlo a tiempo, pero la ventana de oportunidad se cierra antes de que aparezca cualquier síntoma.
El «riñón graso» se posiciona como amenaza silenciosa en la salud renal chilena
Millones de chilenos enfrentan riesgo de insuficiencia renal crónica y dependencia de diálisis sin síntomas previos que alerten sobre la enfermedad.