Cuando el mundo mira el precio del petróleo crudo, mira en la dirección equivocada. La verdadera escasez de esta era no está en el subsuelo, sino en los hornos y torres de destilación que convierten ese crudo en lo que los seres humanos realmente consumen. Con un tercio de la capacidad refinera rusa destruida por la guerra y las instalaciones estadounidenses operando sin margen alguno, la civilización industrial se enfrenta a un cuello de botella que ningún barril adicional de crudo puede, por sí solo, desatascar.
El refinado, nuevo cuello de botella: márgenes de refino en máximos históricos
Los consumidores enfrentan precios récord de combustibles que alimentan presiones inflacionistas globales, afectando especialmente a sectores dependientes del transporte y calefacción.