En Quebec, millones de mujeres atraviesan la perimenopausia y la menopausia dentro de un sistema médico que no fue formado para reconocer lo que les ocurre. La caída de estrógenos remodela más de treinta sistemas del cuerpo —huesos, cerebro, piel, articulaciones—, pero la medicina local solo valida los sofocos como señal legítima de ese proceso. Lo que en otras latitudes ya se aborda como una transición vital que merece intervención preventiva, en Quebec permanece invisible: un punto ciego institucional que convierte lo evitable en crónico.
El punto ciego: cómo la medicina fragmentada abandona a las mujeres en la menopausia
Mujeres pierden años de vida laboral, autonomía y calidad de vida por síntomas evitables; algunas sufren lesiones crónicas, discapacidad y pérdida de ingresos por falta de diagnóstico oportuno.
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