Los rendimientos de bonos alemanes y estadounidenses alcanzan máximos desde 2011 y 2009 respectivamente, reflejando preocupaciones sobre inflación energética prolongada. El bloqueo hutí a Arabia Saudí y los ataques entre EE.UU. e Irán frustran esperanzas de reapertura del estrecho de Ormuz y estabilidad de precios del crudo.