Mientras el Papa Francisco convoca a la comunidad internacional a enfrentar la séptima y más devastadora oleada de ébola en la República Democrática del Congo —casi tres mil muertos, más de seis mil infectados—, una diócesis vasca mantiene silenciosamente sus raíces en Katanga, una región que por ahora ha escapado al virus pero no a la guerra ni al despojo minero. El llamado pontificio recuerda que las grandes crisis humanitarias exigen tanto movilización global como presencia local, y que ambas cosas pueden coexistir en la misma vocación de servicio.
El papa reza por las víctimas del ébola en el Congo mientras la diócesis de Bilbao mantiene sus misiones
La epidemia de ébola ha causado casi 3.000 muertes, más de 6.000 infectados, desplazamiento masivo de poblaciones y miles de menores huérfanos en la RD del Congo.