El pacto establece que un ataque contra uno de los tres países se considerará ataque contra todos, similar al artículo 5 de la OTAN, aunque su implementación real sigue siendo incierta. A diferencia de la OTAN dominada por EE.UU., esta es una alianza entre iguales donde cada país priorizará su soberanía nacional, lo que podría limitar respuestas militares integradas.