Estamos cocinando la rana a fuego lento: ya siente el calor
Los drones B-2 ucranianos, fabricados con plástico y motores de motocicleta, cuestan pocos miles de dólares pero cargan 10 kilos de explosivos y operan desde decenas de kilómetros de distancia. En mayo de 2026, la ofensiva registró 4.000 acciones de ataque; 27 agrupaciones militares participan en el operativo que ha destruido defensas aéreas rusas y ahora amenaza la logística de Crimea.
- Drones B-2 ucranianos: plástico, motores de motocicleta, 10 kilos de explosivos, costo de pocos miles de dólares
- Mayo 2026: 4.000 acciones de ataque registradas; 27 agrupaciones militares participan
- Unidad de Brovdi: 2,5% de las Fuerzas Armadas, responsable del 30% de bajas enemigas, tasa de bajas propia menor al 1%
- Objetivo: bloquear corredor R-208 Novorrosiya de 100 kilómetros entre Rusia y Crimea
- Crimea: estado de emergencia declarado; colas en gasolineras, cancelaciones hoteleras, evacuaciones civiles
Ucrania despliega miles de drones B-2 de bajo coste para bloquear suministros a Crimea, marcando una evolución histórica en la guerra mediante ataques de alcance medio que han causado pánico social en la península ocupada.
Bajo una arboleda en el este de Ucrania, Prince y sus seis compañeros del Sexto Batallón de los Pájaros de Magyar descargan drones de una furgoneta como si fueran paquetes frágiles. Cada uno de los B-2, envuelto en su armazón de madera de fábrica, será cargado con explosivos y lanzado hacia objetivos rusos a decenas de kilómetros de distancia. Prince, cuyo nombre real no aparece en los registros militares, es un antiguo experto en finanzas de 34 años que pasó varios años en Mallorca. Lleva una gorra con el toro de Osborne y saluda en español con naturalidad. Son poco antes de las ocho de la noche cuando el equipo comienza sus preparativos en una plantación agrícola.
Los B-2 representan una innovación táctica sin precedentes en la guerra moderna. Fabricados con plástico y propulsados por motores de motocicleta, cada dron cuesta apenas algunos miles de dólares pero puede transportar diez kilos de explosivos. Los militares los preparan con herramientas rudimentarias: cortan cinta adhesiva con los dientes, usan destornilladores para rellenarlos de gasolina, y los colocan sobre catapultas caseras para iniciar el vuelo. Lo que parece primitivo esconde una sofisticación inesperada. El piloto, sentado a decenas de kilómetros de distancia, quizás tomándose un café, dirige el dron hacia su objetivo con precisión. Esta escena se repite decenas de veces cada día a lo largo del este de Ucrania. En mayo de 2026, las Fuerzas de Sistemas No Tripulados registraron cerca de cuatro mil acciones de este tipo.
La ofensiva de ataques de alcance medio comenzó devastando las defensas aéreas rusas, pero ahora apunta hacia un objetivo de enorme simbolismo: Crimea. Veintiséis agrupaciones militares diferentes participan en esta campaña coordinada. El objetivo declarado es sitiar la península mediante un bloqueo remoto de suministros, algo que nunca antes se había intentado con máquinas de bajo coste. Para Anatoliy Khrapchinskyy, ex piloto y diseñador de drones, la elección de Crimea es deliberada. Ahí comenzó todo en 2014, cuando Moscú ocupó la península. Rusia enfrenta ahora una guerra de agotamiento, similar a la que sufrió en Jersón, donde finalmente decidió que era imposible mantener sus posiciones.
La historia de estos drones es reciente. Cuando Rusia invadió en 2022, Ucrania carecía de medios para atacar bases logísticas rusas a cientos de kilómetros del frente. La llegada de cohetes estadounidenses y europeos en el verano cambió el panorama, permitiendo ataques devastadores que forzaron repliegues rusos. Moscú respondió interferiendo esos sistemas y desplegando sus propias bombas voladoras KAB de más de doscientos cincuenta kilos. Pero a lo largo del año pasado, la inventiva ucraniana produjo nuevos UAV como el B-2 y modelos más sofisticados como el FP-2, capaces de destruir objetivos con cien kilos de explosivos a distancias de entre cincuenta y más de doscientos kilómetros. Al principio, varios fabricantes regalaban drones al comprender la importancia del proyecto. Desde septiembre, el sistema mejoró mes tras mes. El primer año logró destruir defensas aéreas rusas. Ahora, la logística es la prioridad principal.
Robert Magyar Brovdi, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, es un antiguo empresario adinerado especializado en comercio de cereales que antes de la guerra se prodigaba en subastas de arte. Ha transformado esa pasión por los números en una máquina de guerra letal. Las unidades bajo su mando utilizan ahora una docena de modelos diferentes de drones, entre el ochenta y noventa por ciento de cuyos componentes son de procedencia ucraniana. No quieren depender más de entregas extranjeras. Los números que Brovdi maneja son contundentes: su unidad representa el dos punto cinco por ciento de las Fuerzas Armadas de Ucrania pero es responsable de más del treinta por ciento de las bajas enemigas y la destrucción de objetivos. Además, tiene la tasa de bajas más baja de todo el ejército: menos del uno por ciento de su personal.
La ofensiva se concentra en el corredor terrestre de cien kilómetros que une Rusia y Crimea a través del Donbás, Zaporiyia y Jersón, una ruta que Moscú identifica como la R-208 Novorrosiya. Los ataques de alcance medio aumentaron un veintiocho por ciento en mayo respecto al año anterior. Brovdi estima que en las próximas semanas podrán ejercer control absoluto sobre todo el recorrido. Destruir objetivos en esa ruta es, según sus palabras, tan fácil como disparar a perdices en un campo abierto. Los ucranianos también intentan bloquear el puente de Kerch, inaugurado por Putin con pompa en 2018, y las conexiones marítimas con Krasnodar Krai. En las últimas jornadas se han multiplicado los ataques en esa dirección.
El impacto en Crimea es ya visible. El viernes pasado, Sergey Aksyonov, máximo responsable ruso en la región, anunció la entrada en vigor del estado de emergencia en toda la península, admitiendo tácitamente el daño significativo de la ofensiva de drones. Las redes sociales rusas muestran largas colas de vehículos en gasolineras, cientos de coches atascados en puntos de salida hacia Rusia, cancelaciones masivas de reservas hoteleras para el verano, y el Centro Internacional de Niños Artek ha suspendido sus actividades. Brovdi describe la táctica como cocinar la rana a fuego lento: ya siente el calor, pero aún no se ha dado cuenta de que hervir es inevitable. Por eso los rusos más sensatos han comenzado a evacuar la península por su cuenta. En la plantación de girasoles donde operan los Pájaros de Magyar, los militares reciben alertas de drones enemigos en el cielo. Un zumbido anuncia un interceptor ucraniano. Minutos después, varias explosiones iluminan el cielo nocturno: un combate aéreo sin pilotos donde se mide la efectividad de máquinas contra máquinas, como si fuera ciencia ficción.
Citas Notables
Nuestra intención es que Crimea vuelva a la madre patria— Prince, operador de drones del Sexto Batallón
En la operación Crimea no estamos simplemente destruyendo infraestructura: estamos poniendo de rodillas a todo el sistema logístico del enemigo— Robert Magyar Brovdi, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Crimea es tan importante simbólicamente para esta ofensiva?
Porque ahí comenzó todo en 2014. Cuando Moscú ocupó la península, marcó el inicio de esta confrontación. Atacarla ahora con drones de bajo coste, en lugar de ejércitos convencionales, es una inversión de la lógica de la guerra que Rusia esperaba.
¿Cómo es posible que máquinas tan rudimentarias sean tan efectivas?
No son rudimentarias en su concepto. Sí en su construcción: plástico, motores de motocicleta, catapultas caseras. Pero el piloto está a decenas de kilómetros, controlando con precisión. Es la combinación de bajo coste con sofisticación táctica lo que las hace devastadoras.
¿Qué significa que Brovdi diga que es "tan fácil como disparar a perdices"?
Significa que la defensa aérea rusa no puede interceptar todos los drones. Son demasiados, demasiado baratos de producir, y vuelan bajo. Cada uno que llega a su objetivo daña la logística rusa un poco más.
¿Por qué el pánico en Crimea es tan importante como los ataques mismos?
Porque el bloqueo no es solo militar. Es psicológico. Cuando los civiles ven colas en gasolineras y cancelan vacaciones, la región comienza a colapsar desde adentro. Eso es lo que Brovdi quiere decir con "cocinar la rana a fuego lento".
¿Puede Ucrania realmente sitiar Crimea solo con drones?
Aún es una hipótesis. Pero lo que es cierto es que la crisis de abastecimiento es real y creciente. Si logran control total de la R-208 Novorrosiya, la península quedaría aislada. Eso sería histórico.
¿Qué hace que Magyar sea el líder perfecto para esto?
Pasó de contar toneladas de grano a contar objetivos destruidos. Tiene mentalidad de empresario: eficiencia, números, resultados. Su unidad representa el 2,5% del ejército pero causa el 30% de las bajas enemigas. Eso es lo que él entiende como éxito.