No hay más vidrio de seguridad que romper
La Agencia Internacional de Energía coordinó la mayor liberación de reservas estratégicas de petróleo jamás realizada para evitar una parálisis económica por escasez de crudo. La interrupción del suministro es la mayor en la historia, con más de 15 millones de barriles diarios suspendidos y millones más atrapados en buques cisterna.
- Treinta y dos países liberaron cuatrocientos millones de barriles, la mayor liberación de reservas estratégicas jamás realizada
- Más de quince millones de barriles diarios de producción fueron suspendidos, la mayor interrupción en la historia
- El petróleo de emergencia solo abastecería al mundo durante cuatro días
- Los precios de gasolina ya han aumentado cincuenta y ocho centavos por galón desde el inicio de la crisis
Treinta y dos países liberaron un récord histórico de 400 millones de barriles de petróleo para contrarrestar la crisis de suministro causada por amenazas iraníes en el Estrecho de Ormuz, pero los analistas advierten que solo una solución política puede restaurar la estabilidad de precios.
A treinta y dos naciones les quedó claro esta semana que el mercado petrolero mundial estaba al borde del colapso. Coordinadas por la Agencia Internacional de Energía, decidieron abrir simultáneamente sus depósitos de emergencia y liberar cuatrocientos millones de barriles de crudo al mercado, la mayor inyección de petróleo de reserva jamás intentada. Era, en esencia, romper el vidrio de seguridad del sistema energético global.
La razón de la urgencia era tan simple como aterradora: Irán había amenazado con atacar cualquier barco que atravesara el Estrecho de Ormuz, el pasaje marítimo por el cual fluye una quinta parte de todo el petróleo que consume el mundo. La amenaza no era retórica. Más de quince millones de barriles diarios de producción habían sido suspendidos, y millones de barriles adicionales permanecían atrapados en buques cisterna esperando poder navegar. Los analistas de Rapidan Energy Group confirmaban lo que parecía imposible: era la mayor interrupción del suministro petrolero en la historia.
Pero incluso este movimiento sin precedentes reveló los límites de lo que las reservas de emergencia pueden lograr. Cuatrocientos millones de barriles suena como una cantidad colosal hasta que se considera que el mundo consume aproximadamente cien millones de barriles diarios. La liberación coordinada apenas alcanzaría para abastecer al planeta durante cuatro días. Además, los países no entregarían todo el petróleo de una sola vez, sino gradualmente, según sus propias circunstancias nacionales. El mercado lo supo de inmediato: el miércoles, después del anuncio, el precio del petróleo estadounidense subió cinco por ciento, llegando a ochenta y ocho dólares por barril. El crudo Brent, la referencia internacional, también ascendió cinco por ciento hasta noventa y dos dólares y medio.
La comparación histórica era instructiva. Cuatro años atrás, el presidente Joe Biden había coordinado lo que entonces fue la mayor liberación de reservas estratégicas: ciento ochenta y dos millones de barriles. Según los cálculos de su propia administración, esa liberación redujo los precios de la gasolina entre diecisiete y cuarenta y dos centavos por galón en cuatro meses. Pero incluso eso no evitó que los conductores estadounidenses pagaran un récord de cinco dólares por galón durante varios días. Ahora, con una crisis más grave y una liberación proporcionalmente mayor, los precios ya habían aumentado cincuenta y ocho centavos por galón desde que comenzó el conflicto a finales del mes anterior. Los analistas de la industria proyectaban que alcanzarían los cuatro dólares por galón si los precios del petróleo se mantenían cerca de noventa dólares durante un período prolongado.
Los operadores petroleros no estaban convencidos de que la medida fuera suficiente. Jay Hatfield, director ejecutivo de Infrastructure Capital Advisors, fue directo: la Agencia Internacional de Energía acababa de disparar su munición más grande, pero sin claridad real sobre cómo resolver el problema de fondo, era poco probable que los precios bajaran significativamente de los ochenta dólares por barril. Matt Smith, analista de Kpler, describió la liberación de reservas como principalmente un acto simbólico, diseñado para calmar los nervios del mercado cuando los operadores estaban asustados. Pero no resolvía nada.
Y aquí estaba el verdadero dilema: la Agencia Internacional de Energía podría liberar más petróleo, pero sus reservas no eran ilimitadas. La liberación acordada representaba un tercio de todo el petróleo actualmente almacenado. Reabastecerlas sería complicado y costoso, requiriendo compras estratégicas para evitar que los precios se dispararan aún más. El presidente Donald Trump, quien había criticado la decisión de Biden de liberar petróleo en dos mil veintidós, había prometido durante su campaña reabastecer las reservas estratégicas. Sin embargo, su administración no había tomado esa medida ni siquiera cuando el petróleo se mantuvo por debajo de sesenta dólares por barril.
La realidad era que ninguna cantidad de petróleo de emergencia podría resolver lo que era fundamentalmente un problema político. Rob Thummel, gestor de cartera de Tortoise Capital, lo expresó con claridad: hay abundancia de petróleo en el mundo, pero la pregunta crucial es si puede fluir a través del Estrecho de Ormuz. Esa vía debe estar operativa para que los precios regresen a los niveles que prevalecían al inicio del año. Y eso significaba que la solución no estaba en los depósitos de emergencia de treinta y dos países, sino en las manos del presidente Trump, quien ahora enfrentaba la tarea de poner fin a los combates en Medio Oriente y garantizar un paso seguro para los petroleros que intentaban navegar por un canal que se había vuelto traicionero.
Citas Notables
La Agencia Internacional de Energía acaba de disparar. No estoy seguro de que vayamos a bajar mucho de los ochenta dólares hasta que tengamos claridad real sobre cómo facilitar el paso de los barcos por el Estrecho.— Jay Hatfield, CEO de Infrastructure Capital Advisors
Hay mucho petróleo en el mundo. La pregunta es: ¿podemos impulsar su flujo a través del estrecho de Ormuz? Es necesario que esté en funcionamiento para que los precios del petróleo vuelvan a los niveles iniciales del año.— Rob Thummel, gestor de cartera de Tortoise Capital
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué los países decidieron liberar estas reservas ahora, en lugar de esperar a que la situación se calmara?
Porque no podían esperar. Quince millones de barriles diarios de producción simplemente desaparecieron del mercado. Eso no es una escasez gradual que se pueda absorber; es un colapso. Los gobiernos actuaron porque temían que los precios se dispararan tanto que paralizarían sus economías.
Pero cuatrocientos millones de barriles solo abastecen al mundo durante cuatro días. ¿Eso realmente ayuda?
Ayuda psicológicamente. Cuando los operadores ven que treinta y dos países actúan juntos, eso señala que hay un esfuerzo coordinado. Pero tienes razón en ser escéptico. El mercado subió cinco por ciento después del anuncio. Los operadores saben que esto es un parche temporal.
¿Entonces qué es lo que realmente necesita suceder?
El Estrecho de Ormuz tiene que abrirse. Mientras Irán amenace con atacar barcos, ninguna cantidad de petróleo de emergencia resolverá esto. Es un problema político, no un problema de suministro.
¿Y Trump puede hacer eso?
Eso es lo que todos están esperando. Criticó a Biden por liberar petróleo en dos mil veintidós, pero ahora enfrenta una crisis mucho peor. Necesita encontrar una forma de garantizar el paso seguro sin escalar el conflicto. No es una tarea fácil.
¿Qué pasa si no lo logra?
Entonces los precios seguirán subiendo. Los analistas ya proyectan cuatro dólares por galón. Las reservas de emergencia se agotarán, y reabastecerlas será costoso y lento. La economía global entraría en territorio peligroso.
¿Hay algo más que los países puedan hacer?
La Agencia Internacional de Energía podría liberar más petróleo, pero solo representa un tercio de lo que tienen almacenado. Después de eso, se acabó. No hay más vidrio de seguridad que romper.