Durante décadas, la fusión nuclear ha encarnado la promesa de una energía ilimitada y limpia, pero la distancia entre el laboratorio y el mercado rara vez se ha medido con rigor económico. Un equipo del MIT, liderado por Dennis Whyte y Andrew W. Lo, ha construido un marco de evaluación financiera que interroga a cualquier diseño de reactor antes de que se invierta un solo dólar en su construcción. El modelo recuerda que el éxito científico y la rentabilidad comercial son dos victorias distintas, y que confundirlas puede costar miles de millones.