Cuatro años después de que el software Pegasus extrajera 2,57 gigabytes del teléfono del presidente Pedro Sánchez durante la crisis de Ceuta, ni los tribunales ni el Estado español han logrado determinar quién ordenó el espionaje ni qué información fue sustraída. La coincidencia entre el robo de datos, la posterior condecoración española al jefe de inteligencia marroquí y el giro histórico de España sobre el Sáhara dibuja una secuencia que la ausencia de respuestas oficiales hace más inquietante. Ahora un grupo de hackers llamado Jabaroot afirma poseer los archivos originales, planteando una p