Los acreedores exigen primas de riesgo elevadas (9-10%) para financiar centros de datos, reflejando preocupaciones sobre monetización a corto plazo y obsolescencia tecnológica. Las cinco principales empresas tecnológicas concentran más del 15% de nuevas emisiones de bonos de inversión, mientras que Nvidia lidera una alianza de 500.000 millones para movilizar capital.