Seis meses de trabajo para una segunda oportunidad
Seis meses después de un despegue que terminó en explosión, SpaceX regresa a Boca Chica con un cohete mejorado y una segunda oportunidad de demostrar que el Starship puede cumplir su promesa. El 17 de noviembre no es solo una fecha en un calendario técnico: es el momento en que la humanidad volverá a preguntarse si el camino hacia la Luna y Marte puede construirse desde el fracaso. Detrás de cada motor rediseñado y cada permiso regulatorio obtenido late la convicción de que los grandes saltos exigen más de un intento.
- El primer lanzamiento de abril dejó la plataforma Starbase destruida y varios motores Raptor sin encenderse correctamente, una herida que SpaceX ha pasado seis meses intentando sanar.
- La FAA completó su revisión de seguridad el 31 de octubre, pero aún falta un permiso regulatorio final que mantiene el despegue en suspenso hasta el último momento.
- El nuevo sistema de separación de etapas calientes y el control vectorial de empuje electrónico son las apuestas tecnológicas clave que diferencian este intento del anterior.
- El plan contempla que el Booster 9 americe en el Golfo de México y la etapa superior complete casi una órbita antes de caer cerca de Hawái, una coreografía mucho más ambiciosa que la de abril.
- Si el vuelo del 17 de noviembre tiene éxito, SpaceX acercará de forma decisiva su visión de un transporte reutilizable capaz de llevar personas a la órbita, la Luna y eventualmente Marte.
El 17 de noviembre, SpaceX intentará de nuevo lo que en abril terminó en explosión: lanzar el Starship desde Boca Chica, Texas. Aquel primer despegue del 20 de abril fue un éxito a medias: el cohete se elevó, pero varios de sus 33 motores Raptor fallaron y la nave explotó minutos después, dejando la plataforma destrozada. Tras presentar un informe de percance a la FAA y esperar a que la agencia completara su revisión de seguridad el 31 de octubre, SpaceX llega ahora con mejoras sustanciales, aunque todavía pendiente de un permiso regulatorio final.
El perfil de vuelo previsto es ambicioso. El Booster 9 ascenderá durante casi tres minutos antes de apagar sus motores; el Starship 25 se separará entonces e iniciará su propio vuelo de 90 minutos, recorriendo casi una órbita completa antes de amerizar en el Pacífico cerca de Hawái. El booster, por su parte, ejecutará una maniobra de giro para descender de forma controlada sobre el Golfo de México.
Las novedades técnicas son el corazón de este segundo intento: un sistema de separación de etapas calientes, un nuevo control vectorial de empuje electrónico para los motores Super Heavy Raptor, y una plataforma de lanzamiento reforzada con un deflector de llama refrigerado por agua. Estas mejoras apuntan directamente al objetivo último de SpaceX: un sistema de transporte completamente reutilizable para llevar tripulación y carga a órbita, a la Luna y, en última instancia, a Marte.
Una transmisión en vivo comenzará 30 minutos antes del despegue, aunque SpaceX advierte que el cronograma puede cambiar. El viernes próximo revelará si seis meses de trabajo intenso han sido suficientes para que el Starship complete lo que en abril apenas pudo comenzar.
El viernes 17 de noviembre, SpaceX volverá a intentar lo que en abril resultó en fracaso: lanzar el Starship, su megacohete experimental, desde las instalaciones de Boca Chica en Texas. Seis meses han pasado desde aquel primer despegue del 20 de abril, cuando la nave logró elevarse pero explotó minutos después, dejando la plataforma Starbase destrozada y causando daños en los alrededores. Esta vez, la empresa de Elon Musk llega con mejoras sustanciales y con la aprobación de seguridad de la Administración Federal de Aviación, aunque aún falta un permiso regulatorio final.
Lo que sucedió en abril fue un éxito incompleto. El cohete despegó, pero varios de sus 33 motores Raptor no se encendieron correctamente. Tras investigar los problemas, SpaceX presentó un informe de percance a la FAA, que el pasado 31 de octubre concluyó su revisión de seguridad. Ahora, con esa evaluación de riesgos completada, la empresa se prepara para una segunda oportunidad.
El plan para el 17 de noviembre es ambicioso pero similar al intento anterior. El Booster 9 ascenderá durante 2 minutos y 39 segundos, momento en el que apagará sus motores. Dos segundos después, el Starship 25 encenderá los suyos para separarse e iniciar su propio vuelo. En el minuto 2:53, el Booster volverá a encender para ejecutar una maniobra de giro y aterrizar de forma segura en el Golfo de México. Mientras tanto, la etapa superior completará un vuelo de 90 minutos, recorriendo casi una órbita completa antes de amerizar en el Océano Pacífico cerca de la isla de Kauai en Hawái. Una transmisión en vivo comenzará unos 30 minutos antes del despegue, aunque SpaceX advierte que el cronograma es dinámico y puede cambiar.
Lo que hace diferente este segundo intento son los sistemas nuevos que se probarán. El cohete estrenará un sistema de separación de etapas calientes y un nuevo sistema electrónico de control vectorial de empuje para los motores Super Heavy Raptor. Además, SpaceX ha reforzado la base de la plataforma de lanzamiento e instalado un deflector de llama de acero refrigerado por agua. Estas mejoras no son cosméticas: son esenciales para el objetivo final de SpaceX, que es construir un sistema de transporte completamente reutilizable capaz de llevar tripulación y carga a la órbita terrestre, facilitar el regreso de la humanidad a la Luna y, en última instancia, hacer posible un viaje a Marte.
El viaje desde el fracaso de abril hasta este momento ha sido intenso. SpaceX tuvo que no solo reparar y mejorar el cohete, sino también convencer a los reguladores de que los riesgos estaban controlados. La FAA, tras evaluar los posibles peligros del lanzamiento, dio su visto bueno a la revisión de seguridad. Pero Musk aún necesita una aprobación más antes de poder proceder. El viernes próximo, si todo sale según lo planeado, sabremos si esos seis meses de trabajo han sido suficientes para que el Starship complete una misión que en abril apenas comenzó.
Citas Notables
El cronograma es dinámico y es probable que cambie— SpaceX en su página oficial
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué importa tanto que este cohete funcione? Es solo una prueba, ¿no?
No es solo una prueba. Es el paso necesario para que SpaceX pueda construir un sistema de transporte reutilizable. Sin eso, los viajes espaciales siguen siendo prohibitivamente caros. Este cohete es el vehículo que supuestamente llevará gente a Marte.
Pero en abril explotó. ¿Qué cambió?
Varios motores no se encendieron en el primer intento. SpaceX investigó, identificó los problemas, mejoró los sistemas de separación y control, reforzó la plataforma. Ahora tienen la aprobación de seguridad de la FAA.
¿Eso significa que esta vez funcionará?
No necesariamente. Las pruebas de vuelo son impredecibles por definición. Pero significa que han hecho la tarea, que los reguladores creen que los riesgos son manejables, y que seis meses de trabajo han producido mejoras reales.
¿Qué pasa si vuelve a fallar?
Entonces SpaceX vuelve a investigar, vuelve a mejorar, y lo intenta de nuevo. Así funciona la ingeniería de cohetes. Pero cada intento fallido es también información valiosa.
¿Y si funciona?
Si funciona, habrán demostrado que el sistema es viable. Eso abre la puerta a misiones más ambiciosas, a llevar carga, eventualmente tripulación. Es el puente entre donde están ahora y donde quieren estar.