El Mediterráneo, ese mar cerrado que ha sido cuna de civilizaciones durante milenios, atraviesa una transformación silenciosa pero irreversible: el calentamiento de sus aguas abre las puertas a cerca de mil especies invasoras que desplazan a las autóctonas, erosionan economías pesqueras ancestrales y reconfiguran un ecosistema que tardó eras en formarse. Los científicos no hablan ya de prevención, sino de adaptación, buscando en la gestión y el ingenio humano lo que el tiempo ya no puede devolver.
El Mediterráneo enfrenta una invasión irreversible de cientos de especies que amenazan su ecosistema
Las comunidades costeras enfrentan pérdida de medios de vida tradicionales y escasez de especies locales valiosas, mientras desaparecen poblaciones de moluscos (93% en zonas orientales) y mejillones.