Hace más de 250 millones de años, una criatura del tamaño de un perro sobrevivió al mayor cataclismo de la historia de la vida en la Tierra. Hoy, gracias a un huevo fosilizado hallado en 2008 y analizado con tecnología de sincrotrón, los científicos comprenden por qué: el Lystrosaurus nacía ya desarrollado y autosuficiente, una ventaja reproductiva que resultó decisiva cuando el mundo colapsó. Este hallazgo nos recuerda que la supervivencia no siempre pertenece al más fuerte, sino al que llega al mundo mejor preparado para habitarlo.