En Burgos, el ictus ha dejado de ser una enfermedad reservada a la vejez: cada año, alrededor de 150 personas en plena vida laboral ven interrumpida su existencia de forma radical. Una de cada cinco altas hospitalarias por esta causa corresponde a menores de 65 años, un perfil que crece sostenidamente y que la asociación Adacebur describe como trabajadores jóvenes atrapados entre el estrés, el mal descanso y responsabilidades que nadie les enseñó a gestionar como factores de riesgo. La pregunta que esta tendencia deja abierta no es solo médica, sino profundamente social: ¿está preparada la soc
El ictus 'jubila' a 150 personas de Burgos al año, cada vez más jóvenes
Aproximadamente 150 personas en edad laboral pierden su capacidad laboral anualmente por ictus en Burgos, experimentando cambios radicales en sus vidas y familias.