Herpes zóster afecta a uno de cada tres mayores de 50 años, pero existe vacuna preventiva

La enfermedad afecta la calidad de vida de adultos mayores, puede reactivarse por estrés o depresión, y causa complicaciones graves que podrían prevenirse con vacunación.
Es difícil ver personas que pierden calidad de vida por algo que se pudo evitar fácilmente
El especialista subraya por qué la prevención mediante vacunación es tan importante para los adultos mayores.

En el cuerpo humano, el tiempo no pasa en vano: el mismo virus que marcó la infancia con varicela puede despertar décadas después bajo el nombre de herpes zóster, aprovechando el silencioso declive del sistema inmune. Uno de cada tres colombianos mayores de 50 años lo experimentará, aunque la ciencia ya ofrece una respuesta concreta en forma de vacuna. El verdadero obstáculo no es médico sino cultural: en Colombia, como en gran parte del mundo, la vacunación adulta sigue siendo una práctica olvidada, relegada a la infancia cuando debería acompañar toda una vida.

  • El herpes zóster afecta a un tercio de los mayores de 50 años en Colombia, causando dolor intenso, erupciones y pérdida de calidad de vida que en muchos casos podrían evitarse por completo.
  • La inmunosenescencia —el envejecimiento gradual del sistema inmune— convierte el paso del tiempo en un factor de riesgo silencioso que reactiva un virus que casi todos llevan dormido desde la infancia.
  • La vacunación adulta en Colombia es un terreno casi inexplorado: solo influenza y neumococo están en el programa oficial, mientras que la vacuna contra el herpes zóster depende de que un médico la recomiende y de que el paciente la busque.
  • Tras la pandemia de covid-19, las coberturas de vacunación en América Latina cayeron, agravando una brecha educativa que hace que la mayoría de adultos ni siquiera considere vacunarse como parte de su cuidado habitual.
  • Con uno de cada cuatro colombianos proyectado a superar los 60 años en 2050, la prevención mediante vacunación deja de ser una opción individual para convertirse en una urgencia de salud pública.

Casi el 99% de los colombianos ha estado expuesto al virus de la varicela en algún momento de su vida. Ese mismo virus puede reactivarse décadas después como herpes zóster —la llamada culebrilla— y afectar a uno de cada tres adultos mayores de 50 años. Lo que lo hace posible es la inmunosenescencia: el envejecimiento progresivo del sistema inmune que, con los años, pierde la capacidad de mantener el virus bajo control. A mayor edad, mayor riesgo.

La enfermedad no es solo una molestia pasajera. Puede reactivarse en momentos de estrés o depresión, deteriorar significativamente la calidad de vida y derivar en complicaciones graves que, en muchos casos, eran completamente evitables. La Organización Mundial de la Salud señala la vacunación como uno de los cuatro pilares del envejecimiento saludable, junto con la alimentación, el ejercicio y las consultas médicas periódicas.

Sin embargo, en Colombia la vacunación adulta sigue siendo una asignatura pendiente. El Programa Ampliado de Inmunizaciones solo incluye para adultos las vacunas contra influenza y, en algunas ciudades, neumococo. La del herpes zóster requiere recomendación médica y disponibilidad en los puntos de vacunación. El doctor Víctor Saravia, de GSK, señala que persiste una idea equivocada: que las vacunas son cosa de niños. En realidad, cada etapa de la vida tiene sus propias necesidades inmunológicas, y los adultos colombianos no están suficientemente informados al respecto.

La pandemia de covid-19 empeoró el panorama: las coberturas de vacunación cayeron en toda América Latina. Lo que se necesita, según los especialistas, es educación sostenida que muestre la vacunación como una herramienta de salud para toda la vida. Los números respaldan el argumento: desde 1970, los programas nacionales de inmunización han evitado más de 160 millones de muertes en el mundo. Con el envejecimiento acelerado de la población colombiana —para 2050, uno de cada cuatro habitantes tendrá más de 60 años—, la prevención se vuelve cada vez más urgente. Una o dos dosis de vacuna pueden ser suficientes para evitar una enfermedad que no debería robarle calidad de vida a nadie.

Uno de cada tres colombianos que cumplan 50 años enfrentará en algún momento el herpes zóster, esa infección viral que la gente conoce como culebrilla y que se manifiesta como una erupción dolorosa en la piel. Lo que muchos no saben es que esta enfermedad, aunque común, es también prevenible. Y sin embargo, en el país sigue siendo una tarea pendiente educar a los adultos sobre la importancia de vacunarse contra ella.

El virus responsable es el mismo que causa la varicela en la infancia. Casi el 99 por ciento de las personas ha estado expuesto a él en algún momento de su vida, lo que significa que la mayoría de la población corre riesgo de desarrollar herpes zóster más adelante. El doctor Víctor Saravia, gerente médico senior de vacunas en GSK, explica que para que la enfermedad se active es necesario haber padecido varicela previamente. Eso convierte a casi todos en candidatos potenciales.

Lo que cambia con la edad es la capacidad del cuerpo para defenderse. Después de los 50 años, el sistema inmunológico comienza a envejecer en un proceso que los especialistas llaman inmunosenescencia. Es como si todos nuestros sistemas biológicos, incluida la defensa del organismo, perdieran gradualmente su vigor. Esa disminución en la protección nos vuelve más vulnerables a infecciones que antes podríamos haber controlado sin problema. Cuantos más años se cumplen, mayor es el riesgo de que el virus dormido se reactive.

La enfermedad no solo causa molestia física. Afecta la calidad de vida de quienes la padecen, puede reactivarse en momentos de estrés o depresión, y en los casos más graves genera complicaciones que podrían haberse evitado. La Organización Mundial de la Salud ha identificado cuatro pilares para un envejecimiento saludable: alimentación balanceada, ejercicio regular, consultas médicas periódicas y vacunación. Este último punto es donde Colombia aún tiene trabajo por hacer.

Actualmente, dentro del Programa Ampliado de Inmunizaciones solo están incluidas para adultos las vacunas contra influenza, y en algunas ciudades como Bogotá también la de neumococo. Para otras vacunas, incluyendo la del herpes zóster, el acceso depende de que un médico la recomiende y de que esté disponible en los puntos de vacunación. Saravia señala que existe una idea equivocada generalizada: que las vacunas son solo para niños. En realidad, cada grupo de edad tiene esquemas de vacunación específicos, pero en Colombia los adultos están menos educados y menos acostumbrados a hablar de esto.

La recomendación no es uniforme para todos. Un adulto sano puede necesitar un conjunto básico de vacunas, pero si además tiene una enfermedad crónica como hipertensión o diabetes, sus necesidades pueden variar. Por eso la consulta médica es fundamental: el especialista puede evaluar el perfil de cada persona y recomendar las vacunas que realmente necesita.

Después de la pandemia de covid-19, las coberturas de vacunación en América Latina bajaron, y Colombia no fue excepción. Saravia enfatiza que la vacunación del adulto ha sido un desafío en todo el mundo porque simplemente no está en el radar de la mayoría de las personas. Lo que hace falta es educación: mostrar los beneficios reales, enseñar que la vacunación es una herramienta de salud para toda la vida, no solo una estrategia infantil. Para dimensionar el impacto, recuerda que desde 1970 los programas nacionales de inmunización han evitado más de 160 millones de muertes en el mundo.

Con el envejecimiento poblacional acelerado —para 2050, uno de cada cuatro colombianos tendrá más de 60 años—, la prevención se vuelve cada vez más urgente. El mensaje es simple: con una o dos aplicaciones de vacuna se puede garantizar que no habrá complicaciones por una enfermedad que pudo haberse prevenido. Es difícil justificar que alguien pierda calidad de vida o muera por algo tan evitable.

La vacunación es fundamental. No solo ayuda a prevenir el herpes zóster, sino muchas otras enfermedades inmunoprevenibles.
— Dr. Víctor Saravia, gerente médico senior de vacunas de GSK
Existe la idea equivocada de que las vacunas son solo para niños. Sin embargo, todos los grupos etarios tienen esquemas de vacunación específicos.
— Dr. Víctor Saravia
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué el herpes zóster es tan común en mayores de 50 si casi todos ya tuvieron varicela de niños?

Model

Porque el virus no desaparece. Se queda dormido en las células nerviosas durante décadas. Lo que cambia es que nuestro sistema inmune envejece y pierde la capacidad de mantenerlo controlado.

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¿Entonces la vacuna es para personas que ya tuvieron varicela?

Model

Exactamente. Como el 99 por ciento de la población ya estuvo expuesta al virus, casi todos somos candidatos. La vacuna refuerza esa defensa que se ha debilitado con los años.

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¿Por qué en Colombia no está en el programa de vacunación obligatoria para adultos?

Model

Eso es lo que el especialista cuestiona. Existe la idea de que las vacunas son solo para niños. Además, después de la pandemia las coberturas bajaron. Es un problema de educación y de acceso.

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¿Qué tan grave es realmente el herpes zóster?

Model

No es mortal, pero afecta mucho la calidad de vida. El dolor puede ser intenso, y si hay complicaciones, los efectos pueden durar meses. Lo preocupante es que todo eso se puede prevenir.

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¿La vacuna funciona en todos los casos?

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No siempre evita la enfermedad completamente, pero reduce significativamente el riesgo de padecerla y de tener complicaciones graves. Es una diferencia importante.

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¿Qué debería hacer alguien de 55 años ahora?

Model

Consultar con su médico. Dependiendo de su historial de salud, el doctor puede recomendar la vacuna. No todos necesitan lo mismo, pero la mayoría de los adultos mayores de 50 se beneficiaría.

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