El gesto del técnico de Egipto: denuncia oficial de racismo ignorada por el árbitro

No hay impacto directo en víctimas, pero refleja tensiones sobre trato equitativo y discriminación en competiciones deportivas internacionales.
El gesto fue ignorado. El protocolo nunca se activó.
El árbitro no activó el protocolo de tres niveles de la FIFA cuando Hassan denunció racismo durante el partido.

En los octavos de final del Mundial 2026, el entrenador egipcio Hossam Hassan recurrió al lenguaje más formal que el fútbol moderno ofrece para denunciar una injusticia: cruzó los brazos en aspa, el gesto anti-racismo aprobado por la FIFA en 2023. El árbitro François Letexier respondió con una tarjeta amarilla, sin activar el protocolo oficial de tres niveles diseñado para estos momentos. Lo que quedó suspendido en el aire de Atlanta no fue solo una derrota de 3-2 ante Argentina, sino una pregunta más antigua: ¿de qué sirve un código universal si quienes deben aplicarlo eligen no verlo?

  • Hassan ejecutó en vivo el gesto oficial FIFA para denunciar racismo, una señal diseñada para ser reconocida por todo el estadio, y recibió una amonestación en lugar de la activación del protocolo.
  • El árbitro Letexier anuló un gol egipcio por una falta menor al inicio de la jugada, decisión que encendió la indignación del cuerpo técnico africano y alimentó la sensación de trato desigual.
  • Egipto llegó a empatar el partido dos veces, mostrando un nivel competitivo que Hassan describió como superior al de la vigente campeona, antes de caer 3-2 con el gol final de Enzo Fernández.
  • En rueda de prensa, Hassan acusó a Argentina de presionar al árbitro, cuestionó el VAR, el horario del partido y cerró reivindicando el orgullo árabe ante lo que calificó como una injusticia colectiva.
  • El protocolo anti-discriminación de tres niveles, estrenado en el Mundial Femenino Sub-20 de Colombia en 2024, nunca fue activado, dejando sin respuesta institucional la denuncia más visible del torneo hasta ahora.

En el minuto que siguió al tercer gol argentino, Hossam Hassan cruzó los brazos sobre su pecho en forma de aspa, muñecas juntas. No era frustración: era la señal oficial aprobada por la FIFA en su 74.º Congreso en Bangkok, creada para que jugadores y cuerpos técnicos denuncien actos discriminatorios en tiempo real. El árbitro francés François Letexier respondió mostrándole una tarjeta amarilla. El protocolo de tres niveles —interrupción del partido, retirada a vestuarios, suspensión definitiva— nunca se activó.

El partido había sido intenso y disputado. En el minuto 58, Mostafa Zico anotó un gol en contraataque que hizo llorar de alegría a los aficionados egipcios, pero el VAR lo anuló por una falta al inicio de la jugada. Más tarde, Zico volvió a marcar en otro contraataque, esta vez válido. Egipto llegó a empatar dos veces, pero Argentina respondió con goles de Cristian Romero, Messi y finalmente Enzo Fernández, que sentenció el 3-2 en los minutos finales.

En la rueda de prensa, Hassan no guardó silencio. Afirmó que su equipo había jugado mejor, que merecía ganar, y que el resultado estuvo influenciado por factores ajenos al mérito deportivo. Acusó a Argentina de presionar al árbitro, criticó la actuación del VAR y cuestionó el horario del partido al mediodía. Cerró reivindicando el orgullo de representar al mundo árabe y denunciando que su selección no había recibido el trato que merecía.

Mientras tanto, Lionel Scaloni reflexionaba sobre sus razones para ser entrenador: no el amor a la profesión, sino las emociones que un partido de fútbol regala a los argentinos. Dos visiones del mismo encuentro, separadas por un gesto que el reglamento reconoce pero que esa noche en Atlanta nadie quiso ver.

En el minuto que siguió al tercer gol de Argentina, anotado por Enzo Fernández en los octavos de final del Mundial 2026, el entrenador de Egipto Hossam Hassan levantó la vista hacia el árbitro francés François Letexier y cruzó los brazos sobre su pecho en forma de aspa, con las muñecas juntas. No era un gesto de frustración. Era una denuncia formal de racismo, ejecutada en vivo durante el partido del martes 7 de julio en Atlanta.

Ese movimiento de brazos constituye la señal oficial aprobada por unanimidad en el 74.º Congreso de la FIFA celebrado en Bangkok a finales de 2023. Su propósito es crear un código visual universal que permita a jugadores y cuerpos técnicos informar de inmediato al árbitro principal sobre agresiones discriminatorias, ya provengan de los rivales o del público. El gesto está diseñado para que todo el estadio reconozca el mensaje de forma automática. Hassan lo ejecutó porque percibía que había ocurrido un acto de racismo durante los festejos argentinos. Letexier respondió mostrándole una tarjeta amarilla.

La FIFA había establecido un protocolo de tres niveles para gestionar estos incidentes. El primer nivel requiere interrumpir el partido y anunciar las razones por los altavoces del estadio, advirtiendo que la conducta debe cesar. El segundo nivel ordena retirar a los equipos hacia los vestuarios si los insultos persisten. El tercero suspende definitivamente el encuentro si las agresiones continúan tras la reanudación. Este protocolo fue utilizado por primera vez en el Mundial Femenino Sub-20 de Colombia en 2024. En este partido, nunca se activó. El árbitro central no consideró necesario poner en marcha ninguna de las fases del documento oficial.

Egiptos había llegado a ese momento con esperanzas reales de victoria. En el minuto 58, Mostafa Zico anotó lo que parecía ser el segundo gol egipcio en un contraataque limpio. Los aficionados egipcios lloraban de alegría. Zico se quitó la camiseta en celebración. Pero Letexier fue llamado por el VAR y anuló el tanto, señalando una falta de Marawan Attia a Lisandro Martínez al inicio de la jugada. Argentina respiró. Poco después, Zico volvió a anotar en otro contraataque, esta vez el gol sí subió al marcador. Mostafa Mohamed Zaki, apodado el pequeño Zico en honor a la leyenda brasileña, remachó una asistencia de Haissem Hassan en una jugada que arrancó en un córner de Argentina.

Pero Argentina tenía una vida que le quedaba. Cristian Romero recortó la distancia con un gol de cabezazo. Messi aseguró después al menos la prórroga con un tiro en el área. En los minutos finales, Lautaro Martínez envió un preciso centro que Enzo Fernández convirtió en el tanto ganador. El partido terminó 3-2 para Argentina.

En la rueda de prensa posterior, Hassan fue directo. Declaró que su equipo había sufrido una injusticia y que merecía llevarse la victoria. Afirmó que Egipto había jugado mejor con el balón y había superado en todo a la vigente campeona, pero que el resultado se había visto influenciado por factores internos, dentro del terreno de juego y antes del partido. Sugirió que Argentina había ejercido presión sobre el árbitro. Criticó la actuación del VAR por no señalar un penalti para Egipto y por la anulación del segundo gol. Cuestionó también el horario del partido, disputado al mediodía, y afirmó que quien tomó esa decisión debe ser alguien que nunca ha jugado al fútbol.

Hassan cerró su intervención reivindicando el orgullo de representar al mundo árabe. Dijo estar orgulloso de ser árabe, del mundo árabe, pero que su selección no había recibido el trato que merecía. Mientras tanto, el entrenador de Argentina, Lionel Scaloni, reflexionaba sobre por qué se hizo entrenador. No fue por amor a la profesión, explicó, sino por las emociones que proporciona un partido de fútbol. Las emociones que le da a los argentinos, dijo, son inigualables. Es entrenador por eso.

La denuncia de Egipto sobre presión argentina al árbitro y decisiones arbitrales cuestionables abre un debate sobre la aplicación consistente de los protocolos anti-discriminación en competiciones internacionales. El gesto de Hassan fue ignorado. El protocolo de tres niveles nunca se activó. La pregunta que queda flotando es si la señal oficial de la FIFA para denunciar racismo tiene algún peso real cuando el árbitro decide no escuchar.

Hemos sufrido una injusticia. Hemos jugado mejor con el balón. Hemos superado en todo a la vigente campeona.
— Hossam Hassan, entrenador de Egipto
Parece ser que desde la selección argentina se ha ejercido presión sobre el árbitro. Este ha sido el resultado.
— Hossam Hassan
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Hassan hizo ese gesto específico con los brazos? ¿No podría simplemente haber protestado verbalmente?

Model

El gesto es la herramienta oficial que la FIFA creó precisamente para esto. Es una señal universal que todos en el estadio deben reconocer. Hassan estaba usando el mecanismo que el organismo le dio.

Inventor

Pero el árbitro lo amonestó. ¿Eso no sugiere que el gesto fue visto como una protesta indebida?

Model

Exactamente. Letexier lo trató como un acto de indisciplina, no como lo que era: una denuncia formal de discriminación. Ignoró el protocolo que su propia organización había aprobado.

Inventor

¿Qué debería haber pasado si el árbitro hubiera actuado correctamente?

Model

Primero, debería haber detenido el partido y anunciado por los altavoces que se había denunciado un incidente discriminatorio. Si la conducta continuaba, los equipos se retiraban a los vestuarios. Si persistía después de la reanudación, el partido se suspendía definitivamente.

Inventor

¿Crees que Hassan tenía razón en denunciar racismo en ese momento?

Model

Hassan percibió algo que le pareció discriminatorio durante los festejos argentinos. Eso es lo que lo llevó a hacer el gesto. Pero lo importante es que usó el mecanismo correcto y fue ignorado.

Inventor

¿Qué dice esto sobre cómo se aplican realmente estos protocolos?

Model

Dice que existen en el papel, pero su aplicación depende completamente de si el árbitro decide reconocerlos. Hassan hizo su parte. Letexier no hizo la suya.

Inventor

¿Y las decisiones del VAR que Hassan cuestionó? ¿Fueron justas?

Model

Hassan argumentó que debería haber sido penalti para Egipto y que el segundo gol no debería haber sido anulado. Son decisiones técnicas discutibles. Pero lo que está claro es que Egipto sintió que el partido no fue arbitrado de manera equitativa.

Quer a matéria completa? Leia o original em El Colombiano ↗
Fale Conosco FAQ