El gimnasio ya no es solo un lugar donde entrenar, es un espacio social donde se construye identidad
El sector fitness abandona la guerra entre modelos para especializarse: cada formato atiende necesidades distintas según ubicación, demanda y perfil de cliente. Las nuevas generaciones transforman el gimnasio en tercer espacio social donde se construye identidad, obligando a operadores a integrar comunidad y experiencia compartida.
- Mesa redonda en TrendFit Madrid el 11 de junio de 2026 con líderes de Flow Fitness, WiFit y The Qlture
- Nuevas generaciones (15-25 años) transformaron el gimnasio en tercer espacio social
- Retención y fidelización emocional emergieron como variables críticas para sostenibilidad
Líderes del sector fitness debaten en TrendFit Madrid cómo premium, low cost y boutique conviven sin competencia directa, priorizando comunidad, experiencia y retención sobre expansión masiva.
En junio de 2026, tres líderes del fitness español se sentaron a debatir un tema que parecía inevitable: cuál de sus modelos de negocio terminaría ganando la batalla. Lo que sucedió fue completamente distinto. David del Campo, quien dirige Flow Fitness and Balance, José Luis Torrecilla, fundador de WiFit, y Héctor Saéz, cofundador de The Qlture, llegaron a un acuerdo sorprendente durante la mesa redonda de TrendFit Madrid, celebrada el 11 de junio: no hay guerra. El sector del fitness, explicaron, no está eligiendo entre premium, low cost y boutique. Está aprendiendo a vivir con los tres.
Lo que distinguió este debate de otros fue su anclaje en la realidad operativa. No se trataba de teoría. Los tres ejecutivos hablaban desde trincheras distintas, pero sus conclusiones convergían. Del Campo fue claro: el low cost ha cumplido un papel fundamental democratizando el acceso al deporte, y eso no es amenaza sino oportunidad. Torrecilla añadió una perspectiva pragmática: si eliges bien dónde abrir tu centro y hay demanda real insatisfecha, simplemente no compites con nadie. Saéz, desde el segmento boutique, observó que los clientes ya saben qué buscan en cada tipo de gimnasio. No se trata de sustituir modelos, sino de responder a necesidades distintas.
Pero debajo de esta convivencia de formatos hay un cambio más profundo ocurriendo. En los últimos años, una ola de población entre 15 y 25 años ha entrado masivamente al sector, y para ellos el gimnasio no es solo un lugar donde entrenar. Es un espacio social. Esto obligó a los operadores a repensar sus instalaciones, a crear zonas para la interacción, a permitir que la gente genere contenido. Del Campo lo resumió de manera reveladora: el fitness se ha convertido en un tercer espacio en la vida del usuario, tan importante como el hogar o el trabajo. Un lugar donde se construye identidad, donde se pertenece a algo.
Esta transformación cultural ha reconfigurado lo que diferencia a un modelo de otro. Ya no es el equipamiento. Ya no es el precio. La brecha ahora está en aspectos intangibles: comunidad, sentido de pertenencia, experiencia compartida. Saéz lo expresó así: no buscamos solo entrenar clientes, buscamos reeducar en bienestar integral y generar cultura. Eso significa eventos híbridos, actividades diferenciales, cuidado extremo de cada punto de contacto.
Los fundamentos del negocio siguen siendo los mismos, claro. Del Campo lo dijo sin rodeos: para ser rentable, hay que facturar más de lo que se gasta. Pero el verdadero reto está en cómo lograrlo. La retención emerge como la variable crítica. Si las bajas superan a las altas, el modelo se desmorona rápidamente. El valor percibido por el cliente es ahora el principal indicador de sostenibilidad.
Cada modelo tiene su propia lógica de crecimiento. En low cost, Torrecilla reconoció que la fidelización es compleja por la alta rotación, así que la inversión se concentra en captación digital, con inteligencia artificial ganando peso. En premium, el enfoque es opuesto: construir un vínculo emocional tan profundo que, como dijo Del Campo, el club se vaya a casa contigo. En boutique, Saéz habla de fidelización emocional basada en escucha activa y adaptación constante.
Mirando hacia adelante, los tres coincidieron en que el sector enfrenta retos reales. Los alquileres suben. Emerge un fenómeno nuevo llamado turismo fitness que puede erosionar la fidelización. Del Campo apuesta por crecimiento sostenido basado en calidad, no expansión masiva. WiFit seguirá replicando su modelo probado, con precios al alza alineados con el valor. The Qlture buscará escalar sin perder esencia, manteniendo la implicación directa de sus fundadores.
Lo que quedó claro en Madrid es que el fitness está entrando en una etapa nueva. No se trata solo de adaptar instalaciones o incorporar tecnología. Se trata de entender que el gimnasio ya no es únicamente un lugar donde entrenar. Es un espacio que puede ocupar un papel mucho más relevante en la vida de las personas. Los operadores que logren combinar modelo de negocio sólido, experiencia genuina y comunidad real serán los que construyan relaciones duraderas. Los demás, simplemente, no sobrevivirán.
Notable Quotes
No creo que debamos entrar en competencia con ningún modelo. Todos pueden convivir— David del Campo, CEO de Flow Fitness and Balance
Si eliges bien dónde implantarte y hay demanda insatisfecha, no te toca competir directamente con nadie— José Luis Torrecilla, CEO y fundador de WiFit
Buscamos reeducar al cliente en un bienestar más integral y generar cultura. No es solo entrenamiento; es experiencia compartida— Héctor Saéz, cofundador de The Qlture
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué crees que estos tres líderes llegaron a la conclusión de que no hay guerra entre modelos?
Porque la realidad los obligó. Cada uno opera en un segmento distinto, con clientes distintos, en ubicaciones distintas. La guerra solo existe si todos compiten por lo mismo. Pero no es así.
Entonces, ¿cuál es el verdadero cambio que está ocurriendo?
El cambio es cultural. El gimnasio dejó de ser un lugar funcional. Ahora es un espacio social donde la gente construye identidad. Eso redefine todo: qué diferencia a un modelo de otro, cómo retienen clientes, qué valor ofrecen.
Mencionaste que la retención es crítica. ¿Por qué es tan importante?
Porque en un modelo de suscripción, si pierdes más gente de la que ganas, el negocio se desmorona rápidamente. No importa cuántos nuevos clientes captures si no logras que se queden. Es matemática pura.
¿Y cómo se logra esa retención?
De formas distintas según el modelo. En premium, es construir una relación emocional tan fuerte que el cliente se sienta parte de algo. En low cost, es más difícil porque la rotación es alta, así que invierten en captación digital. En boutique, es cuidar obsesivamente cada detalle y escuchar constantemente.
¿Qué pasa con los operadores que no logren hacer esto?
No sobreviven. El sector está entrando en una fase de complejidad donde solo los que entienden que el gimnasio es más que equipamiento logran construir algo duradero. Los demás quedan atrás.
¿Ves algún riesgo en esta nueva etapa?
Sí. Los costes estructurales suben, los alquileres suben, y hay nuevos fenómenos como el turismo fitness que pueden erosionar la fidelización. El crecimiento masivo ya no es la respuesta. Tiene que ser crecimiento sostenido, basado en calidad.