Desde los laboratorios de la Universidad de Santiago de Compostela llega un hallazgo que conecta lo cotidiano con lo invisible: el consumo prolongado de fructosa libre, la que habita en refrescos y ultraprocesados, deteriora las mitocondrias del hígado y reduce la producción de moléculas que protegen las arterias de la calcificación. El estudio, publicado en Molecular Medicine, no condena la fruta, sino que señala la diferencia entre el azúcar en su contexto natural y el azúcar como ingrediente industrial. En el fondo, es una advertencia sobre cómo los hábitos alimentarios modernos pueden sile