El eclipse de 1919 confirmó experimentalmente la teoría de la relatividad de Einstein, demostrando que la masa solar desvía la luz, catapultando al físico alemán a la fama mundial. Históricamente, los eclipses han facilitado descubrimientos como la detección del helio en 1868 por Pierre Janssen, y hoy permiten observar la corona solar, región clave para entender el comportamiento de nuestra estrella.