En el cruce entre la ambición tecnológica y la memoria corta del mercado, OpenAI y el diseñador Jony Ive anuncian un altavoz inteligente con forma de donut destinado, según sus creadores, a iniciar el reemplazo del teléfono inteligente. La historia reciente de los dispositivos de IA —desde pines hasta colgantes, todos prometedores, todos olvidados— invita a una reflexión más sobria: quizás el verdadero progreso no se mide en objetos que se sostienen en la mano, sino en inteligencias que aprenden a desaparecer.