En un giro poco común para una economía emergente, el peso colombiano ha alcanzado su nivel más fuerte en siete años, cotizándose por debajo de los 3.300 pesos por dólar. Este fortalecimiento, de cerca del 12 por ciento desde las elecciones presidenciales, refleja la confianza que los mercados internacionales han depositado en los anuncios de austeridad fiscal del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella. Como ocurre con toda promesa política, la moneda no celebra hechos consumados sino expectativas, y serán los meses venideros los que revelen si esa fe estaba bien fundada.