En el corazón de la transformación digital emerge una paradoja inquietante: las mismas herramientas que prometen elevar la productividad humana podrían estar erosionando silenciosamente las capacidades que nos definen como pensadores. Investigadores del MIT y Microsoft Research documentan cómo el uso intensivo de inteligencia artificial generativa debilita el pensamiento crítico y la autonomía cognitiva de los trabajadores, precisamente en los sectores donde el juicio profesional es más valioso. La humanidad se enfrenta así a una pregunta que trasciende la tecnología: ¿qué ocurre con una mente