Esto es completamente inhumano. Nadie debería pasar por esto
La ruta del Darién entre Colombia y Panamá se ha convertido en cementerio para migrantes: ahogamientos, caídas, asesinatos por grupos armados y abusos sexuales. Los venezolanos representan el 68% de los 102.000 migrantes que cruzaron en 2022, un aumento del 2.333% respecto al año anterior, buscando escapar de la crisis económica.
- 30 personas murieron o desaparecieron en la ruta del Darién en 2022, incluidos 9 niños
- 102.000 migrantes cruzaron en 2022; el 68% eran venezolanos, un aumento del 2.333% respecto a 2021
- 14.500 niños y niñas cruzaron la ruta en 2022
- Médicos Sin Fronteras realizó 26.330 consultas médicas y 1.650 de salud mental en 2022
Más de 69.000 venezolanos han intentado cruzar la selva del Darién en 2022, enfrentándose a muertes, desapariciones y abusos. Al menos 30 personas han muerto, incluidos nueve niños.
Una niña venezolana cubierta de lodo mira a su padre, exhausto, apoyado contra el tronco de un árbol con los ojos cerrados. Es la imagen que el fotógrafo Federico Ríos capturó para The New York Times y que se viralizó en octubre de 2022, convirtiéndose en el retrato más crudos de lo que significa intentar cruzar la selva del Darién. En esa fotografía está condensado el drama de más de 69.000 venezolanos que ese año buscaban atravesar una de las rutas más letales del mundo, la frontera selvática entre Colombia y Panamá, en su camino hacia Estados Unidos.
La magnitud del flujo migratorio es sin precedentes. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones, la presencia de venezolanos en el Darién aumentó un 2.333% en comparación con 2021. En lo que iba de 2022, 102.000 personas habían cruzado por esa trocha, y el 68% provenía de Venezuela. El año anterior, en 2021, fueron 133.000 migrantes en total, pero entonces la mayoría eran haitianos. Las nacionalidades cambiaron. Ahora el flujo es abrumadoramente venezolano, impulsado por la crisis económica que ha hecho que incluso quienes lograron establecerse en países como Colombia y Perú no encuentren empleos dignos y decidan apostar por la travesía más peligrosa.
Las formas de morir en esa selva son múltiples y despiadadas. Los ríos crecidos arrastran a los migrantes, especialmente durante la temporada invernal que azota Colombia. Los barrancos cobran vidas en caídas que nadie ve venir. Los grupos armados que operan en la zona asesinan. Las mujeres enfrentan violaciones sistemáticas. Los niños mueren de deshidratación, infecciones respiratorias y diarrea después de jornadas extenuantes bajo una humedad sofocante. Durante 2022, 14.500 niños y niñas cruzaron esa trampa mortal. Al menos 30 personas murieron o desaparecieron en la ruta ese año, y nueve de ellas eran menores de edad. Decenas de familias buscan desesperadamente información sobre sus seres queridos en las mismas redes sociales donde se promocionan los viajes.
Federico Ríos, quien ha recorrido múltiples trochas en Colombia, fue categórico al describir su experiencia: el Tapón del Darién es la travesía más dura que ha hecho en su vida. La selva es inclemente. "Es tan desgarrador. Es un dolor para donde uno mire. Cada testimonio rompe el corazón y el alma. Esto es completamente inhumano. Nadie, en ninguna circunstancia, debería tener que pasar por esto", dijo en conversación con El País. La periodista Julie Turkewitz, quien acompañó el reportaje fotográfico, añadió que muchos venezolanos emprenden el viaje sin comprender realmente lo que enfrentarán, impulsados por la desesperación de encontrar oportunidades que no existen en otros lugares.
Los números de la crisis humanitaria son abrumadores. Médicos Sin Fronteras realizó 26.330 consultas médicas durante 2022 y 1.650 consultas de salud mental. La mayoría de los migrantes llega con infecciones en la piel, dolores corporales, enfermedades respiratorias y problemas digestivos. En salud mental, los cuadros más comunes son estrés postraumático, síntomas de ansiedad y duelo por la pérdida de familiares en la selva. Estas cifras reflejan solo a quienes logran llegar a los puntos de atención médica. Muchos otros mueren sin ser contabilizados.
A pesar de la inclemencia del recorrido, la migración parece imparable. Santiago Paz, jefe de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones, proyectaba que al final de 2022 al menos 200.000 personas, incluidos bebés y mujeres embarazadas, habrían cruzado la frontera selvática. La fotografía de la niña y su padre, como señaló el investigador Michael Deibert, es "la historia del colapso de Venezuela en una sola imagen". Esa imagen, más que cualquier estadística, captura la magnitud de una crisis que sigue empujando a familias enteras hacia una de las rutas más mortales del planeta.
Citações Notáveis
Es tan desgarrador. Es un dolor para donde uno mire. Cada testimonio rompe el corazón y el alma. Esto es completamente inhumano.— Federico Ríos, fotógrafo
El viaje es muy, muy difícil y hay mucha gente que lo empieza sin saber realmente cómo es. Son venezolanos que han intentado hacer sus vidas en otros países, pero no han podido conseguir trabajos buenos.— Julie Turkewitz, periodista
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué la ruta del Darién se ha convertido en la principal vía de salida para los venezolanos?
Porque otros países de la región, donde muchos ya habían intentado establecerse, no ofrecen oportunidades de empleo digno. Colombia y Perú están saturados. El Darién es el último recurso para quienes creen que solo en Estados Unidos encontrarán una vida mejor.
La fotografía de Ríos se viralizó. ¿Qué la hace tan poderosa?
Condensa todo el sufrimiento en un solo cuadro: la inocencia de una niña cubierta de lodo, la derrota en el rostro del padre. No es un número, no es una estadística. Es la cara del colapso.
¿Cuál es el mayor peligro en la selva?
No hay uno solo. Los ríos crecidos ahogan. Los barrancos matan. Los grupos armados asesinan. Las mujeres son violadas. Los niños mueren de enfermedades. La selva misma es el enemigo.
¿Qué dicen los médicos que atienden a los que logran cruzar?
Que llegan destrozados. No solo físicamente, sino psicológicamente. Estrés postraumático, ansiedad, duelo. Muchos han visto morir a familiares en el camino y no pueden procesarlo.
¿Se espera que esto disminuya?
No. Se proyectaba que 200.000 personas cruzarían antes de fin de año. La desesperación es más fuerte que el miedo. Mientras Venezuela siga colapsando, la selva seguirá siendo la única salida que ven.