No se tolerará que unos pocos busquen bloquear el país
En las horas previas a la segunda vuelta presidencial colombiana, Abelardo De La Espriella respondió con firmeza a las advertencias de exfuncionarios del gobierno Petro que sugerían que el país 'se incendiaría' si Iván Cepeda perdía la elección. Su mensaje, dirigido a Gustavo Bolívar y Carlos Carrillo, trazó una línea entre la democracia como pacto colectivo y el desorden como tentación de quienes no aceptan los resultados. En el fondo, la disputa revela una tensión antigua: la fragilidad de las instituciones cuando la política se acerca demasiado a la amenaza.
- Las declaraciones de Bolívar y Carrillo sobre un posible 'incendio' si Cepeda perdía encendieron alarmas en múltiples sectores, interpretadas como una amenaza velada contra el proceso electoral.
- De La Espriella respondió sin rodeos: no toleraría desórdenes, exigiría a la fuerza pública cumplir la Constitución y prometió reintegrar a los uniformados removidos injustamente si llegaba a la presidencia.
- El candidato llamó a los ciudadanos a votar masivamente, argumentando que una victoria amplia dejaría a la izquierda sin argumentos para intentar bloquear el país.
- Días después, Carrillo intentó desactivar la polémica alegando que sus palabras fueron editadas y sacadas de contexto por Daniel Samper Ospina y difundidas por aliados de la campaña contraria.
- La aclaración llegó tarde: el daño reputacional ya estaba hecho y el mensaje de orden constitucional de De La Espriella había ganado terreno en la opinión pública.
A pocas horas de la segunda vuelta presidencial, Abelardo De La Espriella tomó la palabra para responder directamente a Gustavo Bolívar y Carlos Carrillo, dos exfuncionarios del gobierno saliente que habían advertido que Colombia 'se incendiaría' si Iván Cepeda no ganaba. Las declaraciones habían generado inquietud generalizada, leídas por muchos como una amenaza velada ante una posible derrota de la izquierda en las urnas.
De La Espriella fue contundente: nadie debería creer que el país volvería a los días de 2021, cuando el miedo circuló como herramienta política. Fue explícito sobre el papel de la fuerza pública —que debería cumplir sus obligaciones constitucionales— y ofreció una garantía concreta a los uniformados: si eran removidos por hacer su trabajo, él los reintegraría al asumir la presidencia.
Pero su argumento más estratégico fue electoral: cuanto más amplia fuera su victoria, menos margen tendría la izquierda para justificar acciones de obstrucción. 'Tenemos que ganar con amplias mayorías para que la izquierda no tenga opción', señaló, convirtiendo la participación ciudadana en el principal escudo contra la desestabilización.
Días después, Carrillo intentó corregir el rumbo en una entrevista con SEMANA. Aseguró que sus palabras habían sido editadas y amplificadas por Daniel Samper Ospina, y señaló a Néstor Morales —identificado como cuñado de Iván Duque y vinculado a la campaña de De La Espriella— de haber impulsado la controversia en medios. Según Carrillo, la frase surgió como respuesta a una pregunta directa de la periodista Eva Rey y fue distorsionada con intención política. Sin embargo, la aclaración llegó cuando el daño ya estaba hecho y el mensaje de orden constitucional de su rival había calado profundo.
A pocas horas de que los colombianos acudieran a las urnas para la segunda vuelta presidencial, Abelardo De La Espriella lanzó un mensaje directo a dos exfuncionarios del gobierno saliente: no habrá espacio para el desorden en el país que él pudiera llegar a gobernar. Sus palabras apuntaban específicamente a Gustavo Bolívar y Carlos Carrillo, quienes días antes habían advertido que si Iván Cepeda no ganaba la elección, Colombia "se incendiaría". Las declaraciones de ambos exfuncionarios habían generado inquietud en varios sectores, interpretadas por muchos como una amenaza velada sobre lo que podría ocurrir si la izquierda perdía en las urnas.
De La Espriella fue contundente en su respuesta. Le habló directamente a Carrillo y a Bolívar, recordándoles que nadie debería pensar que el país volvería a los días de 2021, cuando funcionarios cercanos al entonces candidato Gustavo Petro habían sembrado miedo entre la ciudadanía. El candidato presidencial fue claro: no permitiría desórdenes, y la fuerza pública tendría que cumplir con sus obligaciones constitucionales. Incluso ofreció una garantía a los uniformados: si eran removidos de sus cargos por cumplir fielmente con sus funciones, él los reintegraría apenas asumiera la presidencia.
Pero De La Espriella también reconoció que la mejor defensa contra posibles intentos de bloqueo era que los ciudadanos se manifestaran de manera contundente en las urnas. Cuanto más amplia fuera su ventaja electoral, menos argumentos tendría la izquierda para justificar acciones de obstrucción. Su llamado fue explícito: que los colombianos salieran temprano a votar, que trabajaran todos juntos para lograr una victoria clara. "Tenemos que ganar con amplias mayorías para que la izquierda no tenga opción", señaló. El mensaje subyacente era que la legitimidad electoral sería su mejor escudo contra cualquier intento de desestabilización.
De La Espriella insistió en que los ciudadanos podían estar tranquilos. No se toleraría que unos pocos buscaran bloquear el país. La democracia debía ser respetada, y eso incluía aceptar los resultados electorales. Su tono fue el de alguien que anticipaba una victoria y que ya estaba estableciendo las líneas rojas de su futuro gobierno.
La controversia, sin embargo, no terminó ahí. Días después, Carlos Carrillo salió a aclarar sus palabras en una entrevista con SEMANA. Aseguró que sus declaraciones habían sido malinterpretadas y que nunca había querido decir literalmente que el país "se incendiaría". Según Carrillo, la polémica surgió porque un video de sus palabras fue editado y compartido por Daniel Samper Ospina, quien lo difundió en redes sociales. También señaló a Néstor Morales, a quien identificó como cuñado de Iván Duque y como parte de la campaña de De La Espriella, de haber impulsado la controversia en medios de comunicación.
Carrillo explicó que sus palabras habían sido sacadas de contexto. Durante una entrevista con la periodista Eva Rey, ella le había preguntado directamente: "Carlos, si pierde Cepeda, ¿se incendia el país?". En ese momento, él había respondido afirmativamente, pero según su versión posterior, la frase había sido amplificada y distorsionada por quienes querían dañar la imagen del petrismo días antes de la votación. La aclaración llegaba tarde, sin embargo. El daño reputacional ya estaba hecho, y el mensaje de De La Espriella sobre la necesidad de orden y respeto a la constitución había calado en la opinión pública.
Citas Notables
Tenemos que ganar con amplias mayorías para que la izquierda no tenga opción— Abelardo De La Espriella
La polémica la generó Daniel Samper Ospina compartiendo un video editado— Carlos Carrillo
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué De La Espriella sintió la necesidad de responder tan directamente a Bolívar y Carrillo?
Porque sus palabras sobre "incendiar el país" sonaban como una amenaza implícita. Si la izquierda perdía, ¿qué pasaría? De La Espriella necesitaba establecer que no habría tolerancia para eso, que la fuerza pública obedecería la ley.
¿Crees que la oferta de reintegrar funcionarios removidos fue genuina o un gesto político?
Probablemente ambas cosas. Pero el punto real era tranquilizar a la policía y el ejército: si ustedes cumplen con la constitución, están protegidos conmigo. Eso es importante cuando hay tensión electoral.
¿Por qué enfatizó tanto que necesitaba ganar con "amplias mayorías"?
Porque sabía que una victoria ajustada dejaría argumentos a la izquierda para reclamar. Un margen grande cierra la puerta a esos reclamos. Es matemática política.
¿La aclaración de Carrillo sobre el video editado cambió algo?
Llegó demasiado tarde. El video ya había circulado, el mensaje de De La Espriella ya estaba en el aire. Carrillo intentó recuperar terreno, pero la narrativa ya estaba fija.
¿Qué nos dice esto sobre el estado de la democracia colombiana en ese momento?
Que estaba tensa. Que ambos bandos estaban preparados para disputar los resultados. Que las palabras importaban porque la gente estaba lista para creerlas.