En el histórico Teatro Solís de Montevideo, ciento cincuenta líderes progresistas de quince naciones americanas se congregaron para nombrar una incomodidad compartida: el continente se desplaza hacia la derecha mientras Washington renueva viejas doctrinas de intervención. El Congreso Panamericano, en su tercera edición, no buscaba solo protestar sino replantear los términos del diálogo entre el norte y el sur del hemisferio, apostando por una integración que reconozca la soberanía de cada pueblo como condición irrenunciable.
El Congreso Panamericano reclama diálogo igualitario entre norte y sur de las Américas
Denuncias de graves violaciones a derechos humanos en operaciones militares conjuntas en Ecuador; represión de líderes políticos mediante sanciones sin debido proceso.