En laboratorios de tres continentes, investigadores han descubierto que la isabelita de Japón organiza su canto siguiendo las mismas leyes matemáticas que estructuran el habla humana y el canto de las ballenas jorobadas. Este hallazgo, publicado en Science Advances, sugiere que cuando la evolución enfrenta el problema de transmitir conocimiento de generación en generación, converge en soluciones similares sin importar la especie. No es que los pájaros hablen, sino que el universo parece tener formas preferidas de organizar la comunicación cultural.