Frente a las proyecciones de la OMS sobre el aumento global del cáncer, la académica Sandra Lanza propone desplazar el centro de gravedad de la respuesta sanitaria: del tratamiento hacia la prevención estructural. Su argumento no culpa al individuo, sino que señala los entornos que moldean los hábitos, recordándonos que la salud colectiva se construye tanto en los hospitales como en las calles, los mercados y las políticas públicas. Chile, con sus leyes antitabaco, ya demostró que la voluntad política puede alterar el curso de una enfermedad.