Cuando el verano se convierte en amenaza, los niños con epilepsia quedan expuestos a una vulnerabilidad que la ciencia ya no puede ignorar: el calor extremo no solo incomoda, sino que puede multiplicar sus crisis y llevarlos al hospital. Estudios recientes confirman que más de un tercio de estos niños experimenta cambios en sus convulsiones durante olas de calor, y que ciertos síndromes como el de Dravet los hacen especialmente sensibles al aumento de temperatura corporal. En un mundo donde el calor extremo se normaliza, proteger a estos niños exige que familias y sistemas de salud comprendan
El calor extremo aumenta el riesgo de crisis epilépticas en niños, según estudios
Los niños con epilepsia enfrentan riesgo aumentado de hospitalizaciones durante olas de calor, con algunos experimentando múltiples crisis diarias que no pueden controlarse incluso con tratamientos antiepilépticos.