Durante siglos, el chocolate ha sido el consuelo instintivo de los días difíciles, y la ciencia confirma ahora que algo de verdad habita en ese gesto antiguo. El cacao puro —no el producto industrial azucarado— contiene flavonoides, magnesio, triptófano y teobromina que favorecen la circulación cerebral, estabilizan el sistema nervioso y sostienen el bienestar emocional sin los sobresaltos de otros estimulantes. Sin embargo, los expertos advierten que confundir este apoyo genuino con un remedio para la depresión es simplificar una enfermedad compleja, y que el chocolate comercial, cargado de a