Tras años de euforia viajera pospandemia, los estadounidenses comienzan a recalibrar sus horizontes ante tarifas aéreas que han subido un 26,5% en un solo año. En junio se registró la primera caída en reservas internacionales en cinco años, un momento que revela cómo el deseo de explorar el mundo siempre negocia con la realidad del bolsillo. Lo que emerge no es el fin del viaje, sino su transformación: de la ambición global hacia la intimidad de lo cercano y lo alcanzable.