En el cruce más transitado del comercio energético mundial, el Estrecho de Ormuz permanece casi sellado desde marzo, y el tiempo que pasa sin resolución diplomática se traduce directamente en barriles que desaparecen de las reservas globales. La Agencia Internacional de la Energía registró en julio una caída de 69 millones de barriles, mientras el Brent escala hacia los 90 dólares con una velocidad que revela algo más que volatilidad: los mercados están comenzando a asumir que esta crisis podría ser permanente. Lo que empezó como una interrupción puntual se convierte, semana a semana, en una r