En un momento en que los mercados energéticos mundiales vuelven a tensarse por el conflicto en Oriente Próximo, el Banco Central Europeo elige hoy la pausa sobre la acción, manteniendo los tipos en el 2,25% que fijó en junio. Es la quietud calculada de quien sabe que actuar demasiado pronto puede ser tan costoso como actuar demasiado tarde. Europa observa cómo el petróleo y el gas escalan a ritmos que recuerdan episodios dolorosos del pasado, mientras Frankfurt aguarda septiembre para decidir si la historia se repite.