En el aeropuerto de Plattsburgh, Nueva York, Heart Aerospace elevó más de once toneladas de acero y baterías durante 27 minutos, consumiendo electricidad por el valor de un sándwich. El X1, el avión eléctrico de baterías más grande jamás volado, no solo demostró que la propulsión eléctrica puede operar a escala comercial, sino que lo hizo con una eficiencia que reescribe las expectativas de toda una industria. En un momento en que la aviación enfrenta presiones crecientes por sus emisiones, este vuelo transforma una aspiración colectiva en una trayectoria concreta.