En la confluencia entre la inteligencia artificial y la geopolítica, los centros de datos han dejado de ser infraestructuras técnicas para convertirse en activos estratégicos comparables a las plataformas petroleras o los satélites en órbita. Ante una inversión mundial que se acerca al billón y medio de dólares anuales, el mercado asegurador que los protege se encamina a duplicarse antes de 2030, no por inercia comercial, sino porque el mundo ha decidido que estas instalaciones son demasiado críticas para quedar expuestas. El seguro ya no es un trámite administrativo: es la condición de posibi