En el espacio donde la biología se encuentra con la percepción estética, investigadores llevan años intentando descifrar por qué el contorno oscuro del iris —el anillo límbico— nos parece bello. Lo que parecía una señal evolutiva clara de juventud y fertilidad resulta ser, bajo escrutinio científico, un fenómeno esquivo cuya causa real aún no se ha determinado. Los nuevos experimentos sugieren que el efecto podría residir no en el anillo mismo, sino en el contraste que crea con la blancura del ojo, aunque incluso esa explicación enfrenta objeciones metodológicas. La ciencia, una vez más, descu