La diabetes tipo 2 no solo altera la glucosa en sangre: erosiona silenciosamente la capacidad de moverse, de valerse por uno mismo, de habitar el propio cuerpo con libertad. Más de la mitad de quienes la padecen enfrentan complicaciones musculoesqueléticas que pueden derivar en discapacidad, pero la evidencia científica señala un camino concreto: el ejercicio físico supervisado, combinado con rehabilitación kinésica profesional, puede romper el ciclo de inmovilidad y devolverle a las personas su autonomía.
Ejercicio supervisado mejora movilidad y control de diabetes tipo 2
Las complicaciones de la diabetes tipo 2 reducen la movilidad y autonomía de más de la mitad de los pacientes, aumentando el riesgo de discapacidad e independencia.