Desde que Einstein reformuló nuestra comprensión del universo en 1915, la humanidad ha buscado formas de escuchar el susurro del espacio-tiempo doblándose bajo el peso de la materia. Un equipo internacional, valiéndose del satélite LARES-2, ha confirmado ahora que la Tierra no solo curva ese tejido invisible, sino que lo arrastra consigo mientras gira, un efecto tan sutil que tardó décadas en poder medirse con la precisión necesaria. El hallazgo, publicado en Nature, no solo valida una predicción centenaria de la relatividad general, sino que estrecha el cerco sobre cualquier teoría que ose co