eGenya: la plataforma que centraliza supervisión de servicios básicos en la industria

Un código QR es universal, funciona con cualquier teléfono
Méndez explica por qué eligió códigos QR en lugar de aplicaciones móviles tradicionales para el sistema.

En las grandes organizaciones, la invisibilidad del trabajo cotidiano —quién limpió, quién reparó, quién cumplió— ha sido durante décadas una fuente silenciosa de ineficiencia. Nicolás Méndez respondió a ese vacío con eGenya, una plataforma que convierte los códigos QR en puntos de registro y los paneles digitales en espejos de la operación real. Lo que propone no es solo tecnología, sino una nueva forma de dar dignidad y trazabilidad al trabajo que sostiene las instituciones desde adentro.

  • Coordinar cientos de trabajadores de servicios generales a través de WhatsApp y planillas de papel genera un caos que ninguna empresa grande puede permitirse ignorar indefinidamente.
  • La tercerización multiplica los proveedores y fragmenta los canales, dejando a los supervisores sin visibilidad real sobre si el trabajo se está haciendo bien o siquiera haciéndose.
  • eGenya instala códigos QR en puntos clave para que los trabajadores registren sus actividades al instante, sin depender de sus teléfonos personales ni de intermediarios humanos.
  • Desde un panel centralizado, los supervisores acceden en tiempo real a qué se hizo, quién lo hizo y si cumplió los estándares acordados, automatizando lo que antes era manual.
  • La plataforma ya opera en pilotos con Softys, BCI, Mercado Libre, hospitales y universidades, lo que sugiere tracción real en sectores tan distintos como banca, salud y manufactura.

Nicolás Méndez conocía bien el problema: en las empresas grandes, coordinar los servicios generales —limpieza, seguridad, mantenimiento— significaba navegar un laberinto de mensajes de WhatsApp, llamadas por radio y planillas de papel. Esa fragmentación lo llevó a crear eGenya, una plataforma diseñada para centralizar toda esa supervisión en un solo lugar.

El sistema parte de una lógica deliberadamente simple. La empresa instala códigos QR en distintos puntos de sus instalaciones. Cuando un trabajador llega a realizar una tarea, escanea el código, sigue el flujo de trabajo indicado y deja registro automático al completarlo. Méndez cuidó un detalle que revela cómo pensó el producto: el diseño evita que los trabajadores deban usar sus celulares personales para funciones de la empresa.

Desde un panel centralizado, los supervisores pueden ver en tiempo real qué se hizo, quién lo hizo y si cumplió los estándares acordados. La plataforma gestiona tanto el mantenimiento programado como las reparaciones de emergencia, reduciendo costos y aumentando la eficiencia operativa.

Méndez construyó el prototipo antes del auge de la inteligencia artificial, tardando cerca de seis meses en armar el equipo y desarrollar el software. Su punto de partida fue entender cómo funciona realmente el área de servicios generales; los códigos QR llegaron como la solución más fácil, rápida y económica para capturar esa información.

Hoy eGenya opera en pilotos con organizaciones como Softys, el Banco BCI, Mercado Libre, el Hospital San Juan de Dios y la Universidad Católica de Valparaíso, entre otros. La diversidad de sectores —banca, salud, educación, manufactura— sugiere que lo que une a estos clientes es una necesidad común: coordinar múltiples proveedores de servicios sin perder visibilidad sobre lo que ocurre en el terreno.

Nicolás Méndez enfrentaba un problema que reconocería cualquiera que haya trabajado en una empresa grande: coordinar decenas o cientos de personas realizando tareas de servicios generales —limpieza, seguridad, mantenimiento, soporte técnico— a través de mensajes de WhatsApp, llamadas por radio y planillas de papel. Esa fragmentación lo llevó a crear eGenya, una plataforma que promete centralizar toda esa supervisión en un solo lugar.

La mayoría de las grandes empresas no ejecutan estos servicios directamente. Los tercerizan. Contratan a otras compañías para que se encarguen del aseo, la seguridad, la mantención. El resultado es un caos administrativo: múltiples proveedores, múltiples canales de comunicación, múltiples formas de verificar si el trabajo se hizo bien. eGenya nació para resolver exactamente eso.

El sistema funciona de manera deliberadamente simple. La compañía instala códigos QR en distintos puntos de la empresa. Cuando un trabajador llega a realizar una tarea —limpiar una oficina, revisar un extintor, reparar una puerta— escanea el código con su teléfono. El sistema le muestra el flujo de trabajo que debe seguir. Una vez completada la actividad, queda registrada. Méndez enfatizó que el diseño evita que los trabajadores tengan que usar sus propios celulares personales para funciones de la empresa. Es una consideración que suena pequeña pero refleja cómo pensó el producto: desde la perspectiva operativa de quien lo usaría.

Desde un panel centralizado, los supervisores pueden ver en tiempo real qué se hizo, quién lo hizo y si cumplió con los estándares acordados. La plataforma automatiza procesos que antes eran manuales, visualiza cumplimientos, reduce costos y aumenta eficiencia. También gestiona tanto tareas preventivas como correctivas —el mantenimiento programado y las reparaciones de emergencia.

Méndez construyó el prototipo antes de que la inteligencia artificial se convirtiera en la solución para todo. Tardó alrededor de seis meses en armar el equipo y programar el software. Lo primero fue entender cómo funciona realmente el área de servicios generales, que es fundamentalmente operativa. Luego buscó la forma más fácil, rápida y barata de capturar esa información: códigos QR.

La plataforma ya está en funcionamiento en varios pilotos. Softys, la Clínica de la Universidad de los Andes, la Universidad Católica de Valparaíso, el Banco BCI, el Hospital San Juan de Dios, Arauco Celulosa, Sura, Unilever y Mercado Libre son algunos de los nombres que Méndez mencionó. Eso sugiere que la solución ha encontrado tracción en sectores diversos: retail, banca, salud, educación, manufactura. Lo que todos comparten es la necesidad de coordinar múltiples proveedores de servicios sin perder visibilidad sobre lo que sucede en el terreno.

Las grandes empresas hacen subcontratos para servicios generales y deben coordinar el trabajo de 100 o 120 personas a través de WhatsApp, llamadas por radio, etc. Para coordinar eso nació eGenya
— Nicolás Méndez, CEO de eGenya
Lo hicimos pensando en la gente, ya que no se requiere intervención de los celulares personales de los trabajadores
— Nicolás Méndez
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué un código QR y no una aplicación móvil tradicional?

Model

Porque la mayoría de los trabajadores de servicios generales no tienen smartphones de la empresa. Usar sus propios celulares crea fricciones legales, de privacidad y de costo. Un código QR es universal, funciona con cualquier teléfono, y no requiere que instalen nada.

Inventor

¿Qué tan difícil es implementar esto en una empresa grande?

Model

Relativamente simple. Instalas los códigos QR en los lugares donde ocurren las tareas. Los trabajadores ya saben cómo escanear un código. El entrenamiento es mínimo. Lo complejo es cambiar la mentalidad de supervisores acostumbrados a WhatsApp y llamadas.

Inventor

¿Qué pasa si un trabajador olvida escanear el código?

Model

Eso es un riesgo real. Por eso el sistema también permite que supervisores registren actividades manualmente si es necesario. Pero el objetivo es que el flujo sea tan fácil que la gente lo haga de forma natural.

Inventor

¿Cómo sabe la plataforma si el trabajo se hizo bien?

Model

Eso depende de los estándares que cada empresa defina. El sistema verifica que la actividad fue completada y registrada. La calidad depende de inspecciones posteriores o de retroalimentación del cliente interno.

Inventor

¿Por qué tardó seis meses si la idea parece simple?

Model

Porque la simplicidad es lo más difícil de lograr. Tuvieron que entender cómo funciona realmente el trabajo operativo, qué información importa, cómo los supervisores toman decisiones. Luego programar algo que fuera robusto pero fácil de usar.

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