Después de décadas de sanciones y aislamiento, Washington ha dado un paso que reescribe, al menos formalmente, el lugar de Siria en el orden internacional: la administración Trump retiró al país de su lista de patrocinadores del terrorismo y desclasificó al grupo HTS, cuyo exlíder Ahmed al-Sharaa hoy preside el Estado sirio. La decisión refleja una apuesta diplomática sobre si la caída del régimen de Al-Asad ha abierto una era genuinamente distinta, o si el reconocimiento llegará antes que la transformación que lo justifica.