Después de treinta y cinco años de silencio, el sarampión ha vuelto a cobrar vidas en Pensilvania, recordándonos que las enfermedades que creíamos domesticadas nunca desaparecen del todo: solo esperan. Dos residentes no vacunados del condado de Lancaster han muerto, convirtiéndose en las únicas víctimas mortales de esta enfermedad en todo Estados Unidos durante 2026, un año que ya acumula 2.777 casos confirmados y se perfila como el más grave desde 1991. Lo que subyace a esta crisis no es solo un virus, sino el lento debilitamiento de la confianza colectiva en la vacunación, una grieta que la
EE.UU. reporta primeras muertes por sarampión en 35 años con 2.777 casos en 2026
Dos personas murieron por sarampión en Pensilvania, ambas residentes no vacunadas del condado de Lancaster.