EE.UU. podrá seguir enviando armas a Israel por Rota y Morón pese al veto de Sánchez

Washington debe avisar qué lleva, pero no para quién lo lleva
El acuerdo bilateral de 2015 permite a EE.UU. transportar armas desde bases españolas sin informar del destino final.

En el cruce entre la soberanía declarada y los compromisos adquiridos, España descubre que sus propias bases militares escapan al alcance de su política exterior. El Convenio de Cooperación para la Defensa firmado con Washington en 2015 permite a Estados Unidos transportar armamento a través de Rota y Morón sin revelar el destino final de sus aeronaves, convirtiendo las medidas anunciadas por Pedro Sánchez contra Israel en un gesto más simbólico que operativo. Es el recordatorio perenne de que los tratados bilaterales no envejecen al mismo ritmo que las convicciones políticas.

  • España anunció un paquete de medidas contra Israel —cierre del espacio aéreo, veto de armas, restricciones consulares— pero un acuerdo firmado hace una década deja un agujero legal que las invalida en la práctica.
  • El artículo 32 del Convenio de 2015 obliga a EE.UU. a declarar qué munición transporta en sus bases andaluzas, pero no adónde se dirigen sus aviones después de despegar.
  • La contradicción expone los límites reales de la soberanía española: Madrid puede legislar sobre su territorio, pero no puede controlar las operaciones militares estadounidenses en Rota y Morón.
  • La tensión con Israel escala: Tel Aviv tildó al Gobierno de 'corrupto' y 'antisemita', vetó la entrada de dos ministras españolas, y Madrid respondió retirando a su embajadora a consultas.
  • Queda sin respuesta la pregunta central: ¿buscará España renegociar ese artículo 32, o aceptará en silencio que sus bases sirvan de corredor de armas mientras mantiene públicamente una postura de rechazo?

El lunes, el Gobierno español presentó un amplio paquete de medidas contra Israel: cierre del espacio aéreo a aeronaves estatales con armamento, un decreto ley para prohibir la compra y venta de armas, veto de entrada a personas vinculadas al conflicto en Gaza, restricciones a barcos con combustible y a productos de asentamientos considerados ilegales. Pedro Sánchez lo presentó como una posición firme. Pero la arquitectura legal que sostiene la relación con Washington cuenta una historia diferente.

El Convenio de Cooperación para la Defensa firmado en 2015 establece, en su artículo 32, que Estados Unidos debe informar a España si sus aviones militares transportan munición al aterrizar en Rota o Morón. Lo que no exige es revelar el destino final de esas aeronaves. El texto es preciso en su limitación: solo los movimientos internos de munición dentro de las bases deben ser comunicados previamente. Adónde vuelan después queda fuera de cualquier control español. Esa brecha convierte las restricciones anunciadas en medidas que no alcanzan a las operaciones militares estadounidenses.

Mientras el Gobierno desplegaba su batería de decisiones, la realidad en las bases andaluzas permanecía inalterada. Los aviones de EE.UU. pueden seguir cargando y descargando armamento en suelo español y despegar hacia Israel sin que Madrid tenga mecanismo legal alguno para impedirlo bajo el acuerdo vigente. Es una contradicción que ilumina los contornos reales de la soberanía española cuando la relación con Washington entra en juego.

El enfrentamiento con Israel añade otra capa de complejidad. Tel Aviv acusó al Ejecutivo de ser 'corrupto' y 'antisemita', y vetó la entrada en su territorio a la vicepresidenta Yolanda Díaz y a la ministra Sira Rego. España respondió llamando a consultas a su embajadora en Tel Aviv, en una semana ya cargada de presión judicial para Sánchez. Lo que permanece sin resolver es si el Gobierno intentará renegociar ese artículo 32 o si, en la práctica, aceptará que sus bases sigan funcionando como corredor de armas mientras mantiene públicamente una posición de rechazo.

El Gobierno español anunció el lunes un paquete de medidas contra Israel que incluye cerrar el espacio aéreo a cualquier aeronave estatal que transporte armamento hacia el país hebreo. Pero hay un problema: Estados Unidos puede seguir usando las bases militares de Rota y Morón de la Frontera para enviar armas a Israel sin que esas restricciones le afecten.

La razón está enterrada en el artículo 32 del Convenio para la Cooperación para la Defensa que Washington y Madrid firmaron en 2015. Ese acuerdo bilateral establece que Estados Unidos debe informar a España si sus aviones militares transportan munición o armamento cuando aterrizan en cualquiera de esas dos bases andaluzas. Pero no dice nada sobre adónde van después esos aviones. Es decir: Washington tiene que avisar de qué lleva, pero no de para quién lo lleva. El texto del convenio es claro en su punto 2.3: "Los movimientos interiores importantes de municiones o material explosivo dentro de las bases recogidas en el anejo 2 serán comunicados previamente al mando de la base". Nada más. El destino final de las aeronaves queda fuera del alcance de cualquier control español.

Esta brecha legal convierte las medidas anunciadas por Pedro Sánchez en algo más simbólico que efectivo. El presidente del Gobierno presentó una batería de decisiones que incluye no solo el cierre del espacio aéreo, sino también la aprobación de un decreto ley para prohibir la compra y venta de armamento a Israel, el veto de entrada a personas implicadas en lo que calificó como genocidio en Gaza, la denegación de acceso a barcos que transporten combustible al Estado hebreo, y la prohibición de productos originarios de asentamientos que España considera ilegales. Además, el Gobierno limitó los servicios consulares a ciudadanos españoles en esos asentamientos y anunció refuerzos en la ayuda a la Autoridad Palestina y a la UNRWA.

Pero mientras esas medidas se desplegaban, la realidad operativa en Rota y Morón seguía siendo la misma. Los aviones militares estadounidenses pueden seguir aterrizando en esas bases, descargando o cargando munición, y despegando hacia Israel sin que España tenga ningún mecanismo legal para impedirlo según el acuerdo de 2015. Es una contradicción que expone los límites de la soberanía española sobre su propio territorio cuando entra en juego la relación con Washington.

La tensión diplomática entre Madrid y Tel Aviv se ha vuelto agria. Israel acusó al Gobierno español de ser "corrupto" y "antisemita", y como respuesta prohibió la entrada a su territorio a la vicepresidenta Yolanda Díaz y a la ministra Sira Rego. España respondió llamando a consultas a su embajadora en Tel Aviv. El enfrentamiento ocurre en una semana particularmente delicada para Sánchez, quien enfrenta varios casos judicales que afectan a su administración.

Lo que queda sin resolver es si España buscará renegociar ese artículo 32 del convenio de 2015, o si simplemente aceptará que sus bases militares seguirán siendo un corredor de armas hacia Israel mientras mantiene públicamente una posición de rechazo. Por ahora, el acuerdo bilateral con Washington prevalece sobre las nuevas medidas anunciadas contra Tel Aviv.

Los movimientos interiores importantes de municiones o material explosivo dentro de las bases serán comunicados previamente al mando de la base
— Artículo 32, punto 2.3 del Convenio para la Cooperación para la Defensa (2015)
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Cómo es posible que España cierre su espacio aéreo a las armas hacia Israel pero no pueda hacer nada con las bases de Rota y Morón?

Model

Porque esas bases no son territorio español en el sentido que la mayoría cree. El acuerdo de 2015 les da a los estadounidenses libertad operativa casi total. España solo puede saber qué llevan; no puede decirles adónde van.

Inventor

Entonces Sánchez está anunciando medidas que no tienen efecto real.

Model

No exactamente. Las medidas afectan a barcos, a personas, a comercio. Pero sí, hay un agujero enorme: los aviones militares estadounidenses pueden seguir usando esas bases sin restricción.

Inventor

¿Por qué España aceptó un acuerdo así en 2015?

Model

Probablemente porque en 2015 nadie imaginaba que esto sería un problema. Era un acuerdo de cooperación defensiva estándar. Nadie pensaba que tendría que elegir entre Washington e Israel de esta manera.

Inventor

¿Puede España renegociar el artículo 32?

Model

Técnicamente sí. Pero eso significaría confrontar a Estados Unidos. Y eso es algo que ningún Gobierno español ha estado dispuesto a hacer.

Inventor

¿Qué pasa ahora?

Model

Por ahora, nada. Los aviones siguen volando. Las medidas de Sánchez son reales para todo lo demás, pero aquí hay un vacío que nadie está llenando.

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